La zona muerta

MAR GARCÍA

A MARIÑA

LA TRIBUNA | O |

20 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

EXISTEN dos formas de enfrentarse a la realidad cotidiana. La que se maquilla bajo las estadísticas a las que tanto echan mano los políticos, y la que percibe día a día el ciudadano de a pie, que al final, mal que les pese a quienes ustedes ya saben, es la que cuentan. Las estadísticas se empeñan en vendernos un país de pandereta, en el que todo lo malo se minimiza y lo bueno, se magnifica, hasta extremos a veces que son surrealistas. Nos vamos en unos días a FITUR a vender las maravillas naturales, artísticas, gastronómicas... que sin duda tiene la comarca y que suele tener como objetivo principal esa época brillante en sol, intenciones y actividades que suele ser el verano. Nos olvidamos de que el resto del año, los ciudadanos de A Mariña, comerciantes, marineros, funcionarios, hosteleros, tienen que comer día a día, aunque el sol se quede en Antequera. La comarca es una especie de zona muerta a pesar de que las propias estadísticas evidencian siempre su dinamismo, su potencialidad, sin que por extraños hados, pase el tiempo que pase, ese potencial se convierta en realidad. No hablemos de la sanidad pública. Uno se puede morir, digan lo que digan las encuestas, antes de que en el Hospital da Costa le toque el turno de consulta, más de los dos meses que dice la media se espera por lo mismo. Hay quien será visto por un especialista a finales del mes de agosto. Las carreteras se hacen si se revoluciona el gallinero, si los políticos de turno lo tienen a bien y si cuadra, de esa manera se tienen en cuenta las necesidades de los ciudadanos. Dádivas, en vez de derechos; pleitesías de siglas y poca cabeza.