Miles de personas participaron ayer en la romería de la Jira, con la que concluyeron las fiestas de Navia Navia cerró ayer sus fiestas patronales con la multitudinaria Jira. Un año más, un referente obligado fueron los miles de litros de sidra y calimocho que consumieron los romeros en un día desbocado como pocos. En Veiga de Arenas volvieron a sonar las gaitas, las pandillas se hartaron de comer y beber y, llegada la noche, miles de personas iniciaron el regreso a Navia para participar, aquellos que aún tenían fuerzas, en la última verbena. La agrupación de Protección Civil estaba prevenida para la ocasión e incluso optó por instalar por primera vez un hospital de campaña.
17 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.En la Jira de Veiga de Arenas volvieron a alternarse escenas singulares, desde familias que optaban por hacer en la propia playa la comida que iban a consumir, a pandillas que a media mañana ya contaban con serios candidatos a intoxicaciones etílicas. Todo con un denominador común: la diversión de la Jira para cerrar las fiestas. Protección Civil calculó que entre ocho mil y nueve mil personas participaron en la romería. El día de la Jira es tan especial en Navia que la agrupación debe nutrirse de voluntarios de otros concejos, como Villaviciosa o Avilés. Y es que nadie en Navia se quiere perder esta singular fiesta. Sobre las seis de la tarde, el jefe de Protección Civil se mostraba satisfecho por la evolución del día: «Por ahora sólo atendimos dos comas etílicos. De un joven de 16 años y de una italiana a la que no le entendemos casi nada, sólo dice que ha bebido mucho bacardí». Y, al poco, puntualizó: «Claro que lo duro empieza ahora, hasta la noche». Tanto corría el calimocho y la sidra que tampoco faltaron los conatos de peleas. Y atento a todo, el concejal socialista Hermino García, médico de profesión, que atendió a varios improvisados pacientes. En medio hubo tiempo para una exhibición de adiestramiento canino, actuaciones de grupos de gaitas y, también, de dos orquestas. Las pandillas, la música, las comilonas, la diversión y, sobre todo, la bebida, corrieron un año más en Navia. Al cierre de esta edición se iniciaba el regreso a la villa naviega. Esperaban dos orquestas, Compostela y Cinema, que entonaban los últimos sones musicales de las fiestas naviegas.