El público se entregó este sábado a las más de treinta actuaciones y actividades pese a la lluvia
30 ago 2026 . Actualizado a las 11:15 h.Calzarse las zapatillas nada más levantarse para recorrer seis kilómetros. Moverse al ritmo de la música tradicional de Os Santiaguiños de Boimorto con la misma naturalidad con la que horas después se disfruta del rock y el metal de Koma o de la marcha que imprime A Banda da Balbina. Y, «se chove, que chova», como aseguraba Luz Casal antes del inicio del festival que desde hace 15 años promueve en su casa natal. Porque si el agua se acaba sumando a la fiesta en Orros, como ocurrió en múltiples momentos durante la jornada de este sábado, se abre el paraguas, se coloca el chubasquero y se aplaude a los integrantes de la Banda de Música de Arzúa y a todos los que se suben a uno de sus cuatro escenarios. En este festival que cuenta sus ediciones por cosechas si algo se cultiva es complicidad. Esa que se establece entre las distintas generaciones que conviven, desde pequeños que solo han soplado una o dos velas hasta aquellos que ya hace tiempo que han pasado la edad de jubilación. Esa misma relación que se genera entre los que se suben a las tablas y el público. «Te besaré y te amaré. Serás mi cómplice», entonaban Teo Cardalda y María Monsonís en su recta inicial acompañados por muchas voces. Tal y como también cantan Cómplices en su Es por ti, un duende especial acaba llenando el recinto.
Lo dejaron claro en su despedida Koma: «Fue un gustazo» a la vez que invitaban a seguir una fiesta con platos fuertes como The Rapants, Carlos Sadness, Chambao y Sabela, entre otros. En el Festival de la Luz cada uno busca su espacio. Mientras los pequeños guardan cola para subir a esas tradicionales barcas que hace décadas hacían las delicias de las generaciones nacidas en los 70 y 80 y ahora son casi imposibles de encontrar en las fiestas gallegas, ante el cuarteto Ebora, en el escenario Interritmos, un nutrido grupo de personas se lanza a bailar al son más tradicional. Y las integrantes del grupo de Noia lo valoran: «Grazas por estar á chuvia escoitándonos». Más suerte tenían los que estaban viendo a Los Motores, puesto que la zona más próxima al escenario estaba cubierta por una carpa que evitaba mojarse con el orballo que por momentos hacía acto de presencia. Muy cerca, en otra parte del recinto, la pandilla de Los Tocayos —con camiseta verde con el nombre— aguardaba a que empezase a sonar A Banda da Balbina.
Desde que conocieron esta cita de Boimorto no se la pierden. «Levamos vindo desde antes da pandemia. O que máis nos gusta é o ambiente e a organización», explican Elvira, Mariló y los dos Migueles del grupo —de ahí el nombre con el que se bautizaron— procedentes de Lalín y Betanzos, que viven la experiencia además en el cámping a pie de recinto. «É o único festival ao que vou», comenta uno de los componentes del grupo, que destaca las actuaciones de la BMA (Banda de Música de Arzúa) y Quinkillada. También tenían ganas de ver a Pablo Alborán y, aunque esto no podrá ser debido a que está enfermo, les convencen las incorporaciones: «Luz Casal está ben».
Otra asidua a Boimorto es la ferrolana Ledicia, esta vez acompañada de su pequeño de 21 meses, según explicaba mientras su hijo disfrutaba de una de las actividades de la cada vez más extensa área infantil del festival. «Gústanme os festivais e estar con el», afirma, así que en Boimorto lo tiene más fácil. ¿Hay que dedicar más tiempo a los juegos? «Non, tamén imos aos concertos. Xa estivemos no de Budiño e iremos a máis. Poñémoslle os cascos e xa está», detalla. A escasos metros, Pilar García y su familia, con niños de seis y cuatro años, se toman un pequeño respiro sentados sobre una manta. Procedentes de Redondela, es la primera vez que se acercan y, aunque la lluvia empañó un poco el debut, ya pensaban en el domingo.
Cuando acabe este sábado intenso en el que la feria de artesanía, así como el espacio gastronómico, también despertaron gran interés para los miles de asistentes, la última jornada, la del domingo, ofrecerá diez horas de música. Contará con la banda barcelonesa Dorian, que pondrá el colofón a las 21.20 horas en sustitución de Pablo Alborán, y con la anfitriona, Luz Casal, que se subirá al escenario a media tarde para ofrecer un concierto propio. La última vez había sido en el 2024 y mañana regresará a las 17.30 horas. Además de ellos, por el escenario Xacobeo pasarán la Banda Cultural de Salceda (12.10 horas), Ráfaga (13.50), Luar na Lubre (15.40) y Puño Dragón (19.20). En Cultivando Música actuarán Mäbu (13 horas), Ona Mafalda (14.50), Vangoura (16.40), La Bien Querida (18.50) y La Paloma (20.20). Por su parte, el escenario de la Diputación de A Coruña contará con Pakolas (12.10 horas), Dani Cornes (13.50), Vimbio (15.40), Lenincat (17.30), The Benturas (19.20) y A Banda da Loba (21.20). El cartel lo completan French Riviera (14.50 horas), Amaramar (16.40), Law (18.30) y Amoebo (20.20 horas) en Interritmos. La fiesta sigue.