El mar y la playa, un reducto de salud para los mayores

Los expertos indican que mejora la capacidad de combatir infecciones


redacción / la voz

El mar se ve como fuente de salud para todas las edades. Pero incide de manera muy especial en los mayores. Así lo señalan los expertos de Thyssenkrupp Home Solutions que han recopilado algunos de sus aspectos más beneficiosos.

En primer lugar, el efecto positivo más claro: aliviar el estrés. Tanto el sol como las olas combinadas trabajan para relajar completamente el cuerpo, liberarlo de sus dolores y apaciguar el estrés diario. No solo se libera serotonina (hormona clave para la relajación y la felicidad) casi de inmediato cuando se llega a la playa, sino que el sonido y las imágenes de la playa y el océano son relajantes y aportan paz.

También ayuda a dormir mejor. Para quienes padecen insomnio y buscan un remedio natural, la playa es una recomendación, porque ayuda a aliviar factores clave que inhiben el sueño: estrés, ansiedad, falta de fatiga física y desequilibrios hormonales. El sonido relajante de las olas cambia los patrones en su cerebro. Ayuda a una relajación profunda.

Por otra parte está la vitamina D. Con solo pasar diez minutos al aire libre puede permitir que una persona absorba su dosis diaria de vitamina D directamente a través de su piel. Junto a ello se debe subrayar la capacidad del mar para combatir infecciones. El agua salada tiene propiedades antibacterianas y antifúngicas únicas que la hacen excelente para infecciones externas y también ayuda a las infecciones internas. El yodo en el agua de mar es un refuerzo del sistema inmunológico. No solo es altamente antiséptico, sino que ayuda a mejorar la función de la glándula tiroides que, a su vez, aumenta la función de nuestro sistema inmunológico.

Se debe hacer mención al ejercicio que las personas hacen sin ni siquiera ser conscientes. Por ejemplo, caminar sobre la arena es bastante difícil y se utiliza más músculos que al caminar sobre el pavimento normal, incluso más si se quita los zapatos y camina con los pies descalzos.

Otra mejoría clara se ve en las respiración. La inclinación natural a inhalar profundamente cuando se llega a la playa es una respuesta automática a la calidad del aire. Las personas con asma o dificultades respiratorias encontrarán que es mucho más fácil respirar ahí. Esto se debe a que los músculos del pecho que rodean los pulmones no solo se relajan cuando una persona entra a la playa, sino que el aire en sí está cargado de iones negativos que aumentan la absorción de oxígeno en los pulmones.

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