Pulpo en el palco y una furgoneta loca

Integrantes de orquestas gallegas relatan sus experiencias más surrealistas

f. s.

Las orquestas gallegas trabajan sin descanso en verano. En sus particulares Vueltas a Galicia en los que no hay respiro acaban sucediendo anécdotas que quedan en la memoria y que van más allá de tener que cantar bajo un diluvio, del espontáneo borracho que decide subir al escenario para animar la noche o del presidente de la comisión que no sale del palco ni con agua caliente una vez que tiene el micro porque no quiere que acabe nunca su bronca a los que no se rascan el bolsillo para las fiestas (aportando nombres y apellidos, para más inri).

Entre un tema de reguetón y una canción con toque flamenquillo pueden colarse hasta raciones de pulpo. Cuando la orquesta Olympus trataba de conseguir el récord Guinness de estar 24 horas actuando sin bajarse del escenario ocurrió algo que solo podía suceder en Galicia. Para conseguir alcanzar esta marca, los músicos no podían bajarse del escenario en ningún momento, ni siquiera para cubrir necesidades básicas, como comer. Se alimentaban entre canción y canción, sin bajarse. Cuando ya habían encadenado doce horas de espectáculo seguidas, los puestos del pulpo á feira empezaron a sacar raciones. Los artistas no pudieron resistirse al trasiego del manjar. Disponían de un cátering propio, organizado para conquistar su hazaña, pero el apetitoso olor del pulpo distraía su concentración. Llegó un momento en el que, de manera espontánea, el público comenzó a acercarles raciones al escenario. Ya que ellos no podían ir al pulpo, el pulpo terminó yendo a ellos. Cuentan que, después de degustarlo, los instrumentos resbalaban debido al aceite.

El representante de la orquesta Olympus relata cómo sus miembros han afrontado alguna que otra emergencia. Es inevitable cuando se realizan tantas actuaciones al año. «En una ocasión, tenía que entrar una ambulancia en el lugar en el que se celebraba la verbena y nadie del elenco se daba cuenta. Nuestro jefe técnico de toda la vida, Monchiño Rodríguez, ni corto ni perezoso se dirigió al centro del escenario, cogió el micrófono del cantante y él mismo se dirigió al público para interrumpir la fiesta y hacerle sitio a la ambulancia. Necesitaba entrar, hacer el servicio y salir. Después ya dio permiso para continuar. En el momento fue desconcertante, pero después lo recordamos como un momento curioso, porque era extraño el verlo allí a él, que es nuestro soporte entre bambalinas, en el centro del escenario dirigiéndose al público».

Hay emergencias bastante menos importantes, pero emergencias al fin y al cabo. Entre tanto cambio de vestuario, con un ritmo trepidante obligado por las diferentes puestas en escena de las canciones, hay cantantes que hasta confiesan haber perdido el sujetador. Literalmente.

El motor se rebela

César Romero, uno de los principales integrantes de la orquesta Cinema, cuenta una anécdota «dramática al principio, pero divertida al final». «Estábamos en Asturias, de camino a Lalín. En Mondoñedo, la furgoneta empezó a revolucionarse sola. No se movía, simplemente estaba a cinco mil revoluciones por minuto. Bajamos de la furgoneta y mi hermano y yo empezamos a vaciar las cosas personales que había dentro. De repente paró un tráiler delante de nosotros y el camionero nos explicó cómo pararlo: hay que calar el vehículo. La furgoneta estaba en cuarta, metimos primera, se caló y paró de revolucionarse el motor», cuenta. «Ahora estará en el mejor desguace de Galicia», afirma. «Cuando estábamos allí hasta pusimos un vídeo de una hoguera en el móvil, como si tuviéramos fuego para calentarnos, e hicimos un poco el paripé. Como tenemos mucha guasa y llevábamos muchos días en la carretera, hay que tomarse las cosas con humor». Peor acabó el gigantesco camión-escenario de la Panorama en el 2010. Se incendió en plena autopista, cerca de Compostela. Los daños se cifraron en unos 600.000 euros. Tan grandes son estos vehículos que alguna que otra comisión ha tenido que renunciar a las agrupaciones más potentes porque no les cabía el camión en el campo destinado a la verbena.

Perdidos después de la fiesta

A veces, el regreso a casa después de una noche de larga verbena no es sencillo. Una vez, debido a un despiste del conductor y llevando ya una hora de camino a casa, la orquesta Olympus acabó en el mismo sitio en el que había actuado. «Salimos de tocar de una actuación a las cinco de la mañana y, después de llevar casi 1 hora de viaje, nos sorprendimos todos cuando nos dimos cuenta de que volvíamos a estar detrás del escenario. Fue por un despiste inmenso del conductor. Las risas del equipo técnico, cuando nos vieron aparecer allí de nuevo con todo desmontado, todavía no se me olvidan».

¿Qué se cuece en las orquestas gallegas?

Sara Miñán / M. P.

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El verano ya ha llegado, trayendo con él el calor, la playa, los mosquitos, las vacaciones y, cómo no, las fiestas y verbenas que se extienden a lo largo y ancho de toda Galicia y cuya máxima atracción son las orquestas. Porque Galicia es tierra de tradición verbenera, y buena prueba de ellos son el gran número de formaciones musicales que existen.

Y aunque cada una tiene sus adeptos y se pueden escuchar sus canciones en Spotify el resto del año (a quién no le gusta escuchar Esta noche o Cómo baila Carmiña), las orquestas han trabajado durante meses para presentar numerosas novedades que no dejarán de sorprender al público.

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