¿Gusta o no Galicia a los turistas?

La Red no es solo ese lugar donde se critican o valoran los restaurantes y hoteles. Nada escapa: ni siquiera algunos de los grandes templos gallegos

CATEDRAL DE SANTIAGO
CATEDRAL DE SANTIAGO

Si algo es imposible estos días es que los turistas se pongan de acuerdo sobre los territorios que visitan. O están masificados o aislados. O son preciosos o feos. O impresionantes o decepcionantes.

Galicia tampoco escapa de las críticas. Que la Red se haya convertido en un foro donde volcar todo tipo de opiniones, nos ofrece un termómetro de las sensaciones que deja nuestra tierra. La gran mayoría son buenas, pero siempre hay descontentos. ¿Tiene algo que criticar la catedral de Santiago? La respuesta es siempre sí.

La catedral de Santiago

«Lo pondría entre los diez sitios de visita obligada». Son muchos los que han quedado encantados con el templo. Y no solo por lo que tiene que ver con su interior y fachada: «La visita a las cubiertas te descubre otra cara».

Las obras han sido criticadas, pero siempre hay quien esperaba más de la construcción en sí. «Decepciona: no tiene nada», dicen desde Barcelona. Otros reducen su visita: «Nos dejó muy decepcionados. En obras, nada reluciente, oscura... En minutos ya salimos fuera. Nada que ver».

AS CATEDRAIS
AS CATEDRAIS

Playa de As Catedrais

El arenal lucense se lleva también enormes piropos. Abundan los «maravilla» o «espacio natural único». «Lugar soñado», comentaba un visitante hace unos días. A otros turistas no les parece bien que la entrada a este arenal esté regulada en temporada alta. «Me parece una auténtica vergüenza que no pueda acceder a una playa pública. Ya no se puede ni ir al campo con libertad. Dicen que 5.000 personas son muchas, me parece de chiste. Para nada está saturada. Se creen que es Fuengirola o Benidorm», dice un jienense.

ISLAS CÍES
ISLAS CÍES

Islas Cíes

El entorno es lo más valorado. Abundan los «hay que ir» o «visita obligada». «Todo perfecto, pero el agua es del Polo Norte: fría que duele», comenta un gaditano.

No todos se toman la temperatura del mar como una anécdota. Hay quien cree que el Atlántico ha determinado su experiencia. «Existen unas playas como en cualquier zona costera de la Península, pero a temperatura extremadamente fría y una arena que mas bien parece tierra con trozos de conchas marinas trituradas». Para este usuario la visita es «prescindible».

«El agua está como mi congelador. El barco te deja allí y llueve o truene, no viene hasta tu hora», comentan desde Águilas.

A otros, el viaje se lo han dado las infraestructuras: «Hay muchos caminos asfaltados. Si llegan a la Luna, la asfaltan».

FISTERRA, FIN DO CAMIÑO
FISTERRA, FIN DO CAMIÑO

Fisterra: El final del Camino

A favor del tramo final de la ruta, que muchos eligen, está la meta en sí: «Lo más impresionante es ver la silueta recortada sobre el mar de Fisterra», dicen desde Madrid. Otros turistas que llegaban desde la capital definían la zona del faro como «espectacular»: «Merece la pena tomarse tiempo en ese lugar».

Aquellos que suben al faro en coche aprecian algún problema que otro: «Imposible aparcar a una distancia prudencial: basura, souvenirs y gente sin respeto por nada. Nada recomendable», comenta un viajero madrileño.

Desde Canarias añaden más ingredientes: «Visita típica, el fin del mundo. Demasiada gente. Demasiados peregrinos sucios». Un grupo de Madrid añade que no vale para nada la pena: «No destaca por su belleza ni tampoco por las vistas».

TORRE DE HÉRCULES
TORRE DE HÉRCULES

Torre de Hércules

Tampoco el faro romano coruñés es del gusto de todos. A algunos no les convence su construcción y mucho menos el tiempo. Las opiniones a favor son mayoritarias: «muy bonita», «huele a mar, a hierba, hay una calita justo debajo» o «entorno maravilloso».

En contra hay un poco de todo. «Pagas una entrada y, si tienes valor, subes una ‘jartá’ de escalones», explica un visitante.

Otro turista cree que es mejor verla en foto: «Anodina y descafeinada. No merece la pena hacer un viaje para ver eso».

RIBEIRA SACRA
RIBEIRA SACRA

Ribeira Sacra, Cañón del Sil

Es un paisaje incomparable, pero no, no está bien comunicado. ¿Es acaso posible?: «Como bajar a los infiernos. Ni un solo sitio donde comer. Pensé que no saldría de ese laberinto infernal», explica un turista.

«La excursión no me pareció nada del otro mundo. Prescindible, un simple paseo en barco por el Sil», comenta un madrileño.

Eso sí, los fans son muchos más: «Un entorno lleno de historia, de castaños y robles, parece sacado de un cuento. El lugar desprende magia», dice un viajero desde Alicante.

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