Ortigueira exhibe el talento musical de las naciones celtas

El público del desfile se mezcló con los «folkies», que iniciaron la retirada tras cuatro días «increíbles»


«No nos iríamos nunca de Ortigueira, nos gusta tanto...», reconocía Sara, madrileña, a media mañana, de camino al supermercado para reponer la despensa del pinar de Morouzos. Iba a contracorriente. Todos los demás seguían el desfile de bandas de las naciones celtas. Ortigueira exhibió el talento musical de gallegos -la Escola de Gaitas (anfitriona y fundadora del festival) y las bandas de gaitas de Barbude, Xoldaina, Queiroa y San Xoán de Calo-, astures -Banda de Gaites de Mieres & Prau Llerón-, bretones -Bagad Kerlenn Pondi-, lusos -Orquestra de Foles- y escoceses -Peoples Ford Boghall & Bathgate Caledonia Pipe Band-.

Hace años que los vecinos han hecho suyo el Mundo Celta, pero si de algo se muestran orgullosos es del desfile del domingo: «É o mellor, o máis bonito, esta si que é música!», comentaba un octogenario. Javi, gaiteiro (entre otros muchos oficios y aficiones) y Conchi, vecinos de Ares, no se pierden nunca la última mañana del festival. Ni renuncian a acercarse a la playa. «Son todos madrileños y andaluces, un profesor de geología se encontró con sus alumnos de la facultad», comentaban ayer, sorprendidos, como todos, por la avalancha de esta trigésimo quinta edición, la del año 41 desde la fundación.

Jimena y Belén son ecuatorianas: «Es nuestra primera vez, todo es increíble, la gentecita, el ambiente...». Ni una pega. «De la gente, no, pero del tráfico y el aparcamiento, sí; este año ha habido bastante caos, con coches estacionados en cualquier sitio», apunta un residente. En Ortigueira la vida se detiene durante los cuatro días del Mundo Celta, justo cuando más se acelera el pulso en sus calles y en sus plazas. Las riadas de folkies entre el pueblo y la playa tienen algo de irreal. El desalojo comenzó ayer, pero muchos han resistido una noche más, la más gallega, con música de O Fiadeiro, Tanxugueiras, Leilía y Andrés Penabad Band. «Esta é a nosa», comentan los vecinos.

En la hostelería y en los supermercados se ven caras de agotamiento, pero todos sonríen. «Muy bien, muchísima gente...», es la frase más repetida este año. «Ya en 2018 había mejorado, pero esta vez ha sido un desfase», decía una camarera, pendiente de dar las vueltas, pedir las tostadas y preparar los cafés. «¡Viva Ortigueira! ¡Viva el festival!», fue el grito de cierre del concierto de la Escola de Gaitas, aclamados.

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