¿Qué enamora y qué no gusta a los turistas que visitan Galicia?

Entre los «impresionante» o «visita obligada» se cuelan también los que creen que la Catedral de Santiago «decepciona», los indignados porque el acceso a las Catedrais esté regulado, los que creen que las aguas del Atlántico están demasiado frías o los que han visto la Torre de Hércules «anodina»

Si algo parece misión imposible en estos días es que los turistas se pongan de acuerdo en sus opiniones sobre los territorios que visitan. O están muy masificados o están demasiado aislados. O son preciosos o muy caros. O impresionantes o decepcionantes.

Galicia tampoco escapa de las críticas, a pesar de que los últimos datos dicen que nuestro turismo va muy bien.

La comunidad acaba de batir otro récord de visitantes escalando así posiciones como una de las joyas de la corona del turismo nacional.

En los cinco primeros meses de este 2019, Galicia fue la comunidad en la que más creció el número de visitantes. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), al terminar mayo la cifra total de turistas era de casi 1,5 millones. Esto significa que la cifra de visitantes es la más alta conseguida en ese período de tiempo, que coincide con la temporada media-baja.

La Catedral de Santiago, las Illas Cíes, la playa de As Catedrais o Sanxenxo son algunos de los grandes polos de atracción pero, ¿por qué eligen los viajeros Galicia? ¿Qué les enamora de la comunidad y qué es lo que más detestan?

Que la Red se haya convertido en un escenario donde volcar todo tipo de críticas en tiempo real, nos ofrece un termómetro de las sensaciones que deja nuestra tierra a los visitantes. Restaurantes y hoteles son los grandes receptores tanto de piropos y como de críticas voraces por parte de los usuarios, pero los escenarios por excelencia del turismo en la comunidad tampoco se escapan a todo tipo de opiniones. 

Con una simple búsqueda en Internet, se percibe que la gran mayoría de las opiniones son favorables, pero siempre hay quien se ha ido descontento de su periplo por algunos puntos de Galicia. 

¿Tiene algo que criticar por ejemplo la Catedral de Santiago? La respuesta es siempre sí.

Catedral de Santiago

A FAVOR. «Para mí sería y es uno de esos lugares que pondría en un lista sobre los diez sitios de visita obligada en España». Son muchos los visitantes que han quedado encantados con la magia de la catedral de las catedrales de Galicia. A la mayoría les impresiona su majestuosidad o el abrazo al Apóstol. Y no solo en lo que tiene que ver con su interior y fachada: «La visita a las cubiertas te descubre otra cara de este templo».

«Es una joya arquitectónica, pero sobre todo cargada de emociones», decía hace unos días un usuario de Leganés. 

Muchos de los visitantes que suma la catedral son lógicamente peregrinos. «Una experiencia muy buena, una estructura muy impresionante, de día y de noche no te cansas de tomar fotografías», comentan desde Costa Rica.

Las recientes obras tampoco pasan desapercibidas. Para algunos una molestia que no empeora su valoración: «Estaba en reparación, solo pude abrazar a Santiago y ver el sepulcro. Es la segunda vez que vengo y siempre la están reparando», explica un turista de Miami.

«Siendo de León y creyendo que como nuestra catedral no hay otra en el mundo, la de Santiago me hace irme al pasado y reconozco que me fascina. Hoy, para mi desgracia, está toda por dentro en obras y escupiría veneno por la boca, pero pensándolo mejor será una buena excusa para volver otra vez», dicen desde León.

Entre los aspectos más valorados, el Pórtico de la Gloria tras su larga rehabilitación.

Entre los grandes pesares, no poder ver el botafumeiro en pleno vuelo.

EN CONTRA. Las obras en el templo han sido muy criticadas por los visitantes en los últimos años, pero siempre hay quien esperaba más de la construcción en sí misma. «Después de haber viajado por muchas ciudades y de haber disfrutado de grandes catedrales, esta decepciona: no tiene nada», comentan desde Barcelona. 

Otros reducen su visita a la mínima expresión: «Nos dejó muy decepcionados. En obras, nada reluciente, oscura... En minutos ya salimos fuera. Nada que ver».

Algunos visitantes ven incluso en el templo un oscuro afán recaudatorio. «Sitios donde se recogen "limosnas" no faltan cada 3 o 4 pasos», comenta un turista. «Si es "donativo", ¿por qué al encender una vela tiene precio fijo 1 euro? Si es un donativo entiendo que cada uno introduzca el importe que quiera, ¿no? Pues no», sentencia otro.

Playa de As Catedrais

A FAVOR. La playa de As Catedrais se lleva también enormes piropos de sus visitantes. Abundan los «maravilla» o «espacio natural único». 

«Si organizas tu paso por allí, a la hora que está la marea baja, podrás recorrer toda esa playa entre arcos de rocas y cuevas. ¡Lugar soñado!», comentaba un visitante hace solo unos días.

Para un viajero vasco, «una maravilla de la naturaleza que deberían tratar de preservar». Para otro de Móstoles, «una de las playas más interesantes de todo el litoral español».

«Si no chequean bien la tabla de mareas de la playa de las Catedrales... se van a quedar con las ganas», comenta un turista argentino. 

EN CONTRA. A otros turistas no les parece precisamente bien que la entrada a este arenal esté regulada en temporada alta. 

«Me parece una auténtica vergüenza que no pueda acceder a una playa pública... ya no se puede ni ir al campo con libertad y respetando el entorno. Dicen que 5.000 personas son muchas jajajajaja me parece de chiste, para nada está saturada. Se creen que es Fuengirola o Benidorm», explica un turista de Jaén.

«Después de 900 km que te digan que necesitas reservar para ver una playa, y que está completo hasta el día 17. En fin», sentencia un decepcionado visitante. 

También hay quien critica la falta de servicios y los altos precios de la hostelería de la zona.

Illas Cíes

A FAVOR. En el caso de las Cíes, el patrón de críticas y alabanzas se repite. En entorno es sin duda lo más valorado. Abunda los «hay que ir», «visita obligada» o «disfrutamos de su increíble playa paradisíaca».

Desde Córdoba apuntan a que es «una joya extraordinaria»: «Solo hay que planearlos bien porque hay que sacar permiso y billete de ferry con antelación».

«Todo perfecto, pero el agua es del Polo Norte: fría que duele», comenta un usuario gaditano. 

EN CONTRA. No todos se toman la temperatura del agua como una anécdota. Hay turistas que creen que lo gélido del Atlántico ha determinado su experiencia.

«Existen unas playas como en cualquier zona costera de la Península pero a temperatura extremadamente fría y una arena que mas bien parece tierra con trozos de conchas marinas trituradas». Para este usuario la visita es «prescindible».

«El agua está como mi congelador. El barco te deja allí y llueve o truene, no viene hasta tu hora», comentan desde Águilas.

Los que critican este espectáculo natural suelen ser también aquellos que creían que habían dado con un lugar nunca antes explorado.

«Menos mal que el aforo es limitado. Peor que el metro en hora punta, están continuamente llegando catamaranes, motos de agua, barcos de recreo... la verdad es que estás como en cualquier otra otra playa en pleno agosto», comenta una visitante de Aracena. 

A otros, el viaje se lo han dado las gaviotas («se tiran en manada y te persiguen») e incluso el asfalto: «Hay muchos caminos asfaltados para que los tractores y remolques que tienen los guardias forestales puedan ir con comodidad. Si llegan a la luna, la asfaltan».

Fisterra, el final del Camino

Solo en el pasado mes de junio 49.067 peregrinos eligieron hacer alguna de las rutas hasta Santiago. El Camino está cerca de batir en el 2019 un nuevo récord y son muchos los que deciden seguir desde la capital de Galicia hasta el fin del mundo. Ese final es Fisterra, con todos sus ingredientes.

A FAVOR. Sin duda, el entorno. Los piropos abundan entre las opiniones de los viajeros.

«Lo más impresionante es llegar al final del camino y ver la silueta recortada sobre el mar del Cabo Fisterra», dicen desde Madrid. 

Otros turistas que llegaban desde la capital de España en los últimos días definían la zona del faro como «espectacular»: «Realmente merece la pena tomarse el tiempo en ese lugar».

«Lugar con vistas maravillosas, aún en invierno», comentan otros tras subir al faro.

 Tampoco pasa desapercibido el objetivo de muchos de los que visitan Fisterra: la puesta de sol. «Es increíble y, si tenéis tiempo, desviaros hacia el monte de la derecha antes de llegar al faro, desde allí las vistas son inmejorables y apenas hay gente», explican unos visitantes de Pontevedra.

EN CONTRA. Acabar el Camino en Fisterra y no subir al faro debe ser lo más cercano a pecado mortal. Los peregrinos suelen encarar el ascenso a pie, aunque no todos aceptan de buen grado el ascenso de algo más de 3 kilómetros.

«Imposible aparcar a una distancia prudencial del faro, mucha basura, souvenirs y mucha gente sin ningún respeto por nada. Nada recomendable», comenta un viajero madrileño.

Desde Canarias añaden algún ingrediente más: «Visita típica, Fisterra, el fin del mundo, blablabla. Demasiada gente. Demasiados peregrinos sucios».

Un grupo de Madrid analiza que el entorno no vale para nada la pena tras su visita: «Es un faro, de los muchos que se pueden ver por Galicia, que no destaca por su belleza ni tampoco por las vistas». A otros, como en el caso de un comentario desde Alemania, les molesta que no todo se pueda ver. «Decepcionante, no se puede subir al faro».

A otros les indigna incluso el trazado del Camino en la Costa da Morte. Incluso a un visitante de Madrid le parece denunciable: «Es una vergüenza que después de llevar 28 kilómetros encima te hagan dar una ruta cutre-turística por la localidad de Cee de por lo menos un kilómetros», relatan.

Torre de Hércules

Tampoco el faro romano coruñés es del gusto de todos los que nos visitan. A algunos no les convence su construcción y mucho menos el tiempo de la costa herculina.

A FAVOR. Las opiniones a favor son mayoritarias: «muy bonita», «huele a mar, a hierba, hay una calita justo debajo en la que es muy agradable darse un baño» o «entorno maravilloso».

«Viajar a A Coruña y no visitar el faro mas antiguo en funcionamiento del mundo es imperdonable», dice otro.

«La torre esta maravillosamente bien conservada y las vistas son preciosas», apunta un grupo de bilbaínos. 

EN CONTRA. Pues un poco todo. Entre lo más repetido, el hecho de que se cobre entrada. Para otros, la Torre de Hércules en sí es una decepción.

«Pagas una entrada de tres euros por persona y, si tienes valor, subes "una jarta" de escalones», explica un visitante.

Otro turista cree que directamente es mejor verla en foto: «Hay mejores sitios a los que ir. Es una torre anodina y descafeinada. No merece la pena hacer un viaje para ver eso».

Otras personas le añaden a la decepción la faena del mal tiempo. «Fuimos recibidos por viento y lluvia que nos acompañó toda la visita y que la hizo realmente incómoda. En resumen, una visita para olvidar».

Para algunos la torre es «solo una torre»: «Está situada en un buen lugar con una vista panorámica espectacular. La torre, es una simple torre. No me merece la pena», dicen desde el País Vasco. 

Ribeira Sacra, Cañón del Sil

La Ribeira Sacra ofrece a los visitantes un paisaje incomparable con múltiples zonas para hacer una parada. Cierto, la zona no está bien comunicada pero, ¿es acaso eso posible? Para muchos, una auténtica lata.

A FAVOR. Para la gran mayoría es un lugar «maravilloso» e «imprescindible».

«Un entorno lleno de historia, de castaños y robles, parece sacado de un cuento. El lugar desprende magia», dicen desde Alicante.

Para un visitante de Alcalá de Henares es «una maravilla para recorrer y no cansarse de las distintas vistas que ofrece en cada paso».

«Se puede apreciar la naturaleza en su mejor estado», comenta un argentino.

EN CONTRA. «Decepción» aparece reflejado en algunas opiniones con todas las letras.

A algunos no les da frío ni calor la ruta en barco. «Cogimos la excursión y la verdad que no me pareció nada del otro mundo, una visita totalmente prescindible, un simple paseo en barco por el Sil», explica un visitante madrileño.

En otros casos se centran en concreto en las pasarelas del río Mao, que definen como «una pesadilla»:

«Como bajar a los infiernos. Igual. Y para comer...otro mal sueño, ni un sólo sitio donde comer. Nada. Pensé que no saldría de ese laberinto infernal».

Muralla de Lugo

Patrimonio de la Humanidad, la muralla lucense romana es la única del mundo que se conserva entera. Son dos kilómetros y diez puertas con más de 17 siglos.

A FAVOR. Sorprende sobre todo su longitud y la experiencia de poder recorrerla al completo.

 «Esta muralla es una verdadera maravilla que perdura a través del tiempo, testimoniando el paso de los romanos por tierras gallegas», comentan desde Buenos Aires.

Desde Segovia valoran su conservación: «Una pieza única en el mundo. Merece mucho la pena visitarla y recorrerla a pie». Otra visitante no ahorra piropos: «Grandiosa, espectacular...todos los adjetivos que se os puedan ocurrir».

EN CONTRA. Abundan los que dicen que el entorno y las vistas desde el alto no son precisamente las mejores: «La estética de las casas afea mucho la construcción. Una pena».

Siempre hay quien tiene que sufrir las molestias de marcharse de Lugo con los zapatos sucios.

«En verano sales de esta muralla con el calzado rebozado de un polvillo arenoso pegajoso en plan albañil al salir de su trabajo. En invierno con el calzado rebozado en lama», explica un visitante de muy cerca: Ames.

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