Ricky Martin, 23 años después, fiel a «María»

El cantante puertorriqueño sirvió casi dos horas de espectáculo al aire libre en Compostela


El martes se cumplen 23 años desde que Ricky Martin se dio a conocer al mundo con su primer gran éxito, María. Una canción rítmica y de estribillo fácil, cantada por un veinteañero guaperas que revolucionó las hormonas de madres y adolescentes. Dos décadas después, el idilio continúa. Algunas de aquellas madres son ahora abuelas y las adolescentes, treintañeras. Sin embargo, el puertorriqueño sigue fiel a sus orígenes. Vestido de traje de chaqueta y camisa, se presentó en su concierto de Santiago con el tema que las enamoró y renovó los votos con un pasito pa’lante remasterizado.

La cita dio inicio quince minutos más tarde de lo previsto, pero la espera, con Ricky Martin, vale la pena. «Que se oiga Santiago», gritó. A partir de ahí, cerca de dos horas en el Monte do Gozo, en las que repasó los hits que fue cosechando a lo largo de los últimos años. Lo hizo acompañado por su banda, seis bailarines y un espectáculo dinámico, apoyado en continuos cambios de escenografía y vestuario, coreografías, pantallas gigantes y juegos de luces. De hecho, para entonar uno de sus temas favoritos, Vuelve, apareció con un batín dorado. «¡Hoy me siento en casa, Santiago!», dijo.

El concierto reunía todos los ingredientes para convertirse en una gran fiesta. Y el puertorriqueño no defraudó. Consiguió conectar con el público, al que le pidió que se olvidase «del qué dirán». Ellos respondieron y no pararon de moverse al ritmo de Adrenalina, Jaleo, Livin’ La Vida Loca, Pégate o La Copa de la Vida. Y en She Bangs, Paula, una joven ourensana, vivió un sueño: subió al escenario y compartió coreografía con Ricky y sus bailarinas.

Luego, desaceleró el ritmo cardíaco a golpe de baladas, algunas tan sonadas como Tu Recuerdo, que, a falta de La Mari de Chambao, contó con miles de voces al unísono para acompañarlo mientras grababan el momento para el recuerdo en sus móviles. 

Fin de fiesta

Ricky Martin se guardó para el final del espectáculo los temas más bailables y los más recientes: La Bomba, Vente Pa’ Ca, Fiebre... Fue entonces cuando más se entregó al baile el hombre de la eterna sonrisa, para el disfrute del personal.

En esta ocasión no acabó arrojando al público la toalla que habitualmente usa para secarse, porque no la necesitó. Con una temperatura de 20 grados, se le hizo más llevadera la actuación. El clímax llegó al son de la canción Por Arriba, Por Abajo.

Parecía que la fiesta tocaba a su fin, pero todavía quedaban un par de ases bajo la manga. Con La Mordidita se despidió el cantante de Compostela, dejando buen sabor de boca y ganas de más.

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