Ana Curra: «Me llamaron bruja, puta y zorra por muchos pueblos de esta España nuestra»

Icono de la movida, la madrileña llega al Noroeste recordando el pasado y disfrutando del presente. «Para mí el trap tiene mucho en su esencia con lo que fue el punk», dice

Ana Curra en uno de sus conciertos
Ana Curra en uno de sus conciertos

Estuvo en Parálisis Permanente y Pegamoides. Trazó una intermitente trayectoria en solitario. Y se enroló en proyectos como Los Vengadores. Se trata de una leyenda del rock nacional. Y actuará en el festival Noroeste Estrella Galicia de A Coruña el próximo jueves (Campo da Leña, 23.15 horas).

-Tengo el recuerdo de su concierto de Santiago en 2012 durante la gira de "El acto". Usted estaba totalmente empapada en sudor, como si terminara una sesión de gimnasia. ¿Cómo se siente una así?

-Yo me siento genial. Mientras sucede no me doy cuenta. La sensación de acabar empapada en sudor en un escenario para mí es una sensación fascinante. Es un subidón increíble, me quedo muy bien. Luego, viene ese momento de soltar endorfinas y quedarte en el camerino como diez minutos en un colocón impresionante [risas]. Yo recuerdo que en ese concierto que citas yo iba con un corsé de cuero. Y, claro, eso produce más calor en el escenario. Lo incrementa. Yo lo paso brutal en el escenario.

-La recuerdo con el pelo empapado, las uñas negras, tiraba por el suelo… como una especie de descoloque total.

-Pues es probable que acabemos aquí de la misma manera porque solemos acabar con Adictos a la lujuria, Autosuficiencia y Un día en Texas. Son tres canciones que son un subidón. Sueltas mucha adrenalina cantándolas. Ahí quito toda la racionalidad posible. En un concierto siempre tienes que mantener un equilibrio entre lo animal y lo racional, porque tienes que acordarte de las letras, entrar en tal momento y todo eso. Pero yo al final me desparramo y me tiro al barro. Esa imagen que describes es producto de eso, de una desinhibición total.

-Ayudan las canciones que empujan precisamente a eso. Y al público también. En ese concierto estuve con gente de 50 años que no se lo creía.  

-Hay canciones de Parálisis Permanente que se han convertido en himnos. Y no solo las generaciones que fueron coetáneas, sino también en las sucesivas. ¿En qué garito de España no se escuchado Autosuficiencia? Yo las equiparo a canciones como Heroes o I Wanna Be Your Dog, canciones que son referencias del rock y el punk, de todos los que viven en este mundillo que nosotros hemos elegido. Forman parte ya de los clásicos.

-En el festival Noroeste en el que participa hay una intención clara de que haya más mujeres que hombres en el cartel. Cuando se presentó se dijo que se habían elegido a muchas referentes. En su caso, de un momento en el que muchas mujeres se echaron a la música como antes no había pasado. ¿Fue muy liberador?

-El de ahora es un un momento importante. En los ochenta ocurrió también, pero fue mucho más marginal. Hubo una serie de mujeres que se movilizaron. Yo me metí en el punk, que me sirvió como medio para irme posicionando como mujer. A su vez, yo tuve referentes como Patti Smith o Marianne Faithfull. Pero lo de ahora es mucho más generalizado y en todos los ámbitos de la sociedad. Es un momento que hay que aprovechar porque es un paso adelante importante. Este festival ha hecho un esfuerzo por demostrar que era posible. En España es verdad que la mujer ha accedido a la música muy poquito a poco. En comparación a los hombres éramos una minoría. Pero a su vez, es cierto que hoy en día se puede tirar de una programación en todos los festivales que sea mucho más equitativa, porque ya no son los años ochenta. Ahora hay cantidad de mujeres que lo están haciendo muy bien. Yo como profesora de piano llevo cantidad de años dando clase y mis alumnas mujeres son mayoría. La mujer está en la sociedad en todos los estamentos, pero es que en el rock es obvio. En los ochenta nos metimos de un modo minoritario. Entonces no éramos tantas. Pero ahora sí. Yo no digo que tengamos que ser todas mujeres, pero aquí se está demostrando que sí se quiere se puede hacer.

-Para muchas de las chicas que hoy están en los escenarios figuras como usted resultaron muy inspiradoras. En un momento mucho más difícil salieron y de qué forma. Si uno se sitúa en 1982 y ve su estética y su mensaje avista una ruptura total. ¿Cómo era?

-Yo recuerdo que me llamaron bruja, puta y zorra por muchos pueblos de esta España nuestra. Lo he vivido en mis propias carnes. Pero yo me lo apropiaba. ¿Que soy una bruja? Pues sí, pero una bruja como mujer libre que elige, que se hace a sí misma y quiere reivindicar su propia existencia. También te quiero decir que esto es un aprendizaje, porque en la conciencia universal está el patriarcado.

-¿Cómo afecta eso para entrar en la música?

-Tú empiezas de niña y estás un poco sometida a lo que dicen los hombres. Eso te viene dado. Pero de pronto empiezas a entrar en conflicto porque tú quieres otras cosas, pero no puedes. Parece que estuvieran pidiendo un favor para hacerlo. Parece que me estoy portando mal. Parece que me van a decir cosas. Parece que me van a insultar. Vas pasando por todos esos pasos, porque la mujer se hace en una sociedad como la nuestra. Por eso veo ahora un movimiento importante. A veces la gente critica y dice: “Es que nos estamos pasando”. Y es verdad que a veces hay gente que se pasa también y empiezan desde el otro lado a criticar hechos absurdos del hombre. Hay que tener en cuenta también que tienen que ser consciente de esta liberación. Hay que dar un paso adelante firme y acompañadas por los hombres, Muchísimos están en la misma que nosotros. En el mundo de la música a mí siempre me han apoyado. 

-Hay otra ruptura en su caso: pasar de la clásica al punk.

-No, yo lo he mantenido siempre. 

-¿Se siente una persona de extremos en ese sentido?

 -No. Mi madre me abrió la puerta de la música. Me puso a aprender piano desde pequeña en el colegio. Me daban música clásica, que tiene unos compositores que más que clásicos yo los llamaría música eterna, música inmortal y que es de todos. El problema es que se han apropiado de ella unas élites y han considerado que era música de lo culto, música de ellos, de los que tenían un cierto poder. Eso hay que derribarlo. Todos los compositores que a mí me pueden gustar más, como Bach, Beethoven o Chopin fueron transgresores en su momento, totalmente punk. Siglos después, las élites se apropian de ello y parece que nadie puede tener acceso a esa música sublime e inmortal. Todo cuando sus creadores fueron los más transgresores, expulsados de los conservatorios y muy avanzados. Ese es otro muro que me empeñé en derribar. Si tú estuviste en ese concierto de Santiago, habrás visto como al final interpreté una obra de Chopin con Adictos a la lujuría. Yo lo mezclo. En el Noroeste saldré con el Requiem de Mozart. Porque forma parte de la música que nos pertenece a todos.

 -¿Qué me dice de las rupturas actuales? Ahora el «trap» y el reguetón son los que desafían a la moral del momento. ¿Conoce esa música? ¿Qué piensa de ella?

-La conozco, claro. Como siempre hay de todo. A mí me parece, en líneas generales y sin entrar a hablar de nombres, que cada uno tenemos obligación de vivir nuestro momento. Y si encima podemos establecer el hilo conductor con el pasado, mejor. Para mí el trap tiene mucho en su esencia con lo que fue el punk. Es gente que está diciendo lo que siente y haciéndolo a su modo con estudios caseros y con unos discursos muy provocativos. ¿Por qué? Porque están hablando de lo que hay sin entrar en los políticamente correcto. Yo creo que hay cantidad de figuras como La Gata Cattana, La Mala Rodríguez o Rosalía muy interesantes. Te acabo de decir tres nombres de mujeres que para mí valen muchísimo.

-Magníficas las tres. A Rosalía la hemos visto hace poco en Galicia y muchos nos hemos quedado deslumbrados.

 -Claro, porque son mujeres con una potencia y una fuerza tremenda. Hablan de su momento con unas letras brutales. Están jugando con el trap, con el hip-hop y con lo que le está tocando vivir. Me parecen muy interesantes.

 -¿Cuando oye «esto no es música» del trap no siente un cierto deja vu con lo que les ocurría a ustedes en los ochenta?

-Sí, absolutamente [risas]. Por eso lo apoyo mucho más. La gente vuelve a caer en lo de que los tiempos pasados fueron mejores. Eso es una mentira. En cada momento hay gente interesante. Hay que derribar esa cosa casposa de que el pasado siempre fue mejor. En el trap hay bazofia y hay cosas muy buenas. También las hubo en el punk. Lo que hay que tener es criterio, conocimiento, escuchar y educar el oído para saber lo que dicen, saberlo interpretar, saber si están jugando con la ironía. Si hablan de la “puti” o la “zorra” ver con qué sentido lo está diciendo. La ironía siempre se ha utilizado para decir cosas. Y aunque lo digas de una manera explícita. Ahora mismo estamos en un momento donde la censura nos la imponemos nosotros mismos. Yo soy de la opinión de que no hay una cosa peor para una sociedad que la autocensura o el miedo. 

-En algunos casos, ese pensamiento lo están fomentando los que en su momento defendían “Me gusta ser una zorra” de las Vulpess. ¿No le resulta chocante?

 -Totalmente. Lo veo constantemente en las redes sociales. Gente que se supone que iba de avanzado y ahora critica el trap, gente que iba con el punk y ahora critica el trap. Pues no sé mucho en qué se diferencian realmente.

 -Posiblemente Siniestro Total en 1982 generaban reacciones parecidas a las que genera hoy Yung Beef. ¿No cree?

 -A mí me encanta Yung Beef. Me parece que es un chico muy inteligente, con un discurso muy coherente y que está ahí sin ningún miedo, haciendo lo que siente. Musicalmente me está gustando mucho. Ahora tira por una onda oscura y tiene mucha conexión con temas mexicanos. Me mola mucho. Creo que ha tenido un problema ahí en Galicia, ¿no?.

-Sí, en el Atlantic Fest un espectador le tiró una cerveza por encima y él reaccionó dándole dos patadas. En el siguiente festival en el que iba a tocar lo retiraron del cartel. Su reacción fue hacerse un vídeo a sí mismo en un water poniendo a parir al festival, al alcalde y a todo el mundo.

 -Eso es una manera de epatar. A mí tú no me tienes porque escupir. A nosotros nos escupían en los ochenta. Nosotros en más de una ocasión hemos cogido y nos hemos ido del escenario. “A mí tú no me escupes marrano”. Que ahora Yung Beef le dé una patada más que nada simbólica pues…

 -Uy, no, no fue simbólica. Fue una reacción de “A mí no vacilas tú”. Le pegó un patadón potente.

 -Y entonces él, que es muy listo, ha aprovechado y ha grabado un vídeo.

 -Es su momento. Lo que plantea conecta muy bien como mucha gente. Ese rollo de extraradio desafía mucho porque habla de un modo de vida que, desde una posición burguesa, a lo mejor no quiere ni conocerla. Por eso se habla de coches tuneados, de drogas, de sexo sin metáforas, hay sexismo…

 -Es que reflejan lo que les rodea. Y a mí me parece que eso está dentro del mundo del arte. Eso no se puede censurar jamás. Te guste a ti o no te guste a ti. Porque entonces empezaríamos a censurar a pintores, escultores. Desde Miguel Ángel a Alberto García Alix, con todas esas fotos de chutas. El disco que grabé con El Ángel estaría prohibido hoy en día. No podríamos hacer nada nunca.

-¿En el momento actual tendrían problemas las canciones de Parálisis Permanente para editarse?

 -Que no te quepa la menor duda. Hay una censura brutal.

 -Y no siempre fomentada por el poder, sino interiorizada por los ciudadanos. Gente supuestamente de izquierdas que ha dado la vuelta completa y están adoptando las posiciones que otrora ocupaba la derecha, ¿no cree?

 -Totalmente de acuerdo. Hay muchos talibanes en las redes sociales. Es la parte que muchas veces te asquea. No distinguen una cosa es que yo haga literatura sobre asesinatos y otra cosa es que yo mate a una persona. Es como el vídeo de Childish Gambino que es brutal. A mí me ha impresionado.

 -Aquí en Galicia hay una chicas que se llaman Bala…

 -¡Son brutales! Conozco ese vídeo [se refiere al vídeo de Colmillos]. Son buenísimas. Me pidiendo del festival que hiciera una lista con los diez grupos que más me gustaban y uno de ellos fue la canción de ese vídeo. Bala es uno de los grupos que más me inspira ahora mismo.  

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