«Olés» al cuestionado duende de Rosalía en Compostela

La joven y transgresora cantaora catalana se presentó en la capital gallega con su tema más polémico

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«Olés» al cuestionado duende de Rosalía en Compostela Rosalía cerró con su peculiar fusión flamenco-trap los conciertos del Apóstol en A Quintana

Si el duende se mide por «olés», Rosalía sin duda lo tiene. El público de Compostela le otorgó ese rango en el concierto que cerró ayer las fiestas del Apóstol. Y hay que reconocerle el mérito, porque actuaba en una plaza de poca tradición flamenca, como es la de A Quintana (mucho menos castiza que el Obradoiro, donde llegaron a celebrarse corridas de toros, tiempo ha). La joven y transgresora cantaora catalana, cuestionada por usar expresiones andaluzas y propias de la cultura gitana, lejos de amilanarse ante las críticas que últimamente le llueven a mares junto a los halagos, se presentó en la capital gallega con su tema más polémico.

Malamente, con el que ha conseguido un disco de oro este mismo mes, fue la primera canción que sonó y la última. Tras algo menos de una hora en escena le pidieron al final, una y otra vez, "otra" y regaló por segunda vez el hit. La artista, arropada por ocho bailarinas, sacó la artillería pesada desde el inicio de la actuación para animar a la plaza. Había ganas de Rosalía y los asistentes respondieron al momento. Corearon este y Pienso en tu mirá, tema presentado hace solo una semana y que el primer día ya logró un millón de reproducciones.

Y luego llegó la expectación, porque el repertorio era todo nuevo y malamente se podía cantar sin conocerlo; algo que compensó con espectáculo, con quad incluido sobre el escenario, bailes y un carisma peculiar, capaz de atrapar la atención y mantener las miradas, como hipnotizadas.Trece canciones y fuera supersticiones. Todas ellas con un sello en común: el mestizaje. Un poco de trap -el género que triunfa entre los millennials-, pinceladas cañís, estética choni y giros flamencos -ahí es donde su voz brilla, calla bocas y despierta «olés» a su paso-. Entre los adelantos que se pudieron escuchar en Compostela de su próximo disco, que amenazan con convertirse en virales (como todo lo que saca de un tiempo a esta parte esta reina Midas de la música moderna), sonó De madrugá, producido junto a Pharrell Williams, artífice de éxitos junto a Madonna o Robin Thicke, entre otros muchos.

También compartió alguna confidencia con los asistentes al concierto: "Cuando tenía 19 años hice el Camino de Santiago, desde Roncesvalles hasta aquí. Cuando llegué aquí tuve un sentimiento muy grande, muy fuerte, y una intuición de que algún día volvería. Justo eran las fiestas, como ahora, y pensé: ojalá, ojalá, ojalá tenga yo la suerte de tocar aquí en Santiago". "Esto es un sueño, de verdad", dijo la artista.

Contra lo esperado, Rosalía no solo reunió en A Quintana a un público de 30 años para abajo, aunque eran mayoría. También había entre ellos quienes empiezan a peinar canas. Ayudó que fuera una actuación gratuita, pero algo de interés había cuando hicieron cola para sacar una de las 5.000 entradas disponibles. Al acabar, no hubo sentencia unánime. Pocas veces la hay. Eso sí, Rosalía no dejó a nadie templado. O encanta o disgusta. Se mueve en extremos y le funciona. Su duende es mestizo y poco convencional, pero cosecha incondicionales de raza. De Santiago se ha llevado unos cuantos.

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