CARBALLO / LA VOZ

«Chocolateiras de cú estreito e tamén normais, botixos, cazos do leite, cuncas, porróns, petos, canecos, pucheiros, xerras e ata unha peza castrexa», cuenta Francisco Doval, gerente del Ecomuseo Forno do Forte de Buño. Esta villa oleira de la Costa da Morte estará convertida hasta el domingo 29 en capital artesana de Galicia: allí se está celebrando la 35.ª Mostra da Olería. Todos esos nombres que traen aires de antaño y que Doval menciona responden al grueso de las aproximadamente 2.000 piezas que ayer se introdujeron el horno durante la Cocedura Tradicional, una práctica y un modo de hacer que viene, mínimo, desde el siglo XVII, y que se recuperó hace justamente 20 años. Ahora, aprovechando tal efeméride, quieren conseguir para ella la declaración de Festa de Interese Turístico. La Mostra ya lo es.

La olería de Buño requiere tiempo, lume lento, paciencia, tesón, esmero. Durante horas, ayer por la mañana, se colocaron las piezas para su cocción, como siempre en los últimos tiempos unas tareas comandadas por el artesano Antonio Pereira, O Rulo. Manuela Sánchez Sanmartín, veterana asesora, la «muller dos fumes» que también lamea el horno para que no se pierda calor, la que alimenta el fuego con toxo, no faltó tampoco este año. Desde el prendido del fuego, a las cinco de la tarde, hasta las siete y media, cuando Doval daba cuenta de cómo iban los trabajos, atizando duro, no se había escuchado ningún ruido. Y eso es bueno. Ningún estallo.

Cena de oleiros

Todo marchaba según lo previsto, aguardando ya por la noche, cuando se aprovecharía el calor y los rescoldos para disfrutar de una cena conjunta, una cena de oleiros, la Festa da Carroa. Antaño, los días de cocedura, cuando Buño estaba distribuido en barrios oleiros, también eran jornadas de fiesta. Hoy, la Cocedura Tradicional es recuerdo y turismo: sobre unas mil personas calculaba Doval que pasarían por el Ecomuseo Forno do Forte durante la jornada, observando los tiznados muros del horno, acercándose al oficio, a una forma de ser. Las 2.000 piezas se descargarán hoy por la mañana, de nuevo un espectáculo incluido en el amplio programa de la Mostra de Buño. La MOB’18, como así se llama, ha arrancado con aires renovados. Estands de oleiros y otras artesanías pueden visitarse en la rúa Santa Catalina. Conciertos, rutas o gastronomía irán empapando las Jornadas.

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La tradición cuece lento las piezas de Buño