Y en Benidorm nació una estrella

Julio Iglesias ganó el festival en 1968 con «La vida sigue igual»


Se escondía detrás de las cortinas hasta que su mánager lo empujaba al escenario. Así fueron los primeros pasos de Julio Iglesias, mucho antes de convertirse en un mito. Algo cambió un día de julio, hace 50 años, el día que aquel joven portero frustrado perdido ante el imprevisto que truncó su carrera como futbolista agarró el micrófono para cantar La vida sigue igual, que después se convertiría en uno de sus éxitos más inolvidables.

En una entrevista concedida a La Voz hace diez años el propio cantante definía el momento perfectamente: «Benidorm es para mí un punto fijo en mi carrera. Benidorm es como el que da la vuelta a la esquina a las siete de la tarde y se cruza con una chica y resulta que es su mujer. Tú me entiendes, ¿no? Pues esto pasó».

¿Casualidad o destino? Julio lo tiene claro: «Yo fui al Festival de Benidorm y tuve la gran suerte de que a lo mejor no había una canción mejor que La vida sigue igual; o si la había pasó desapercibida, que también pasa a veces. En muchos festivales, cuando la canción es mediocre, pero no hay canciones mejores pues gana ella. Y ese festival medio a mí la idea de que algún día podía llegar a ser cantante. Es un poco la circunstancia de Ortega y Gasset, la teoría determinista no existe. Yo no creo en el destino, pero sí en la circunstancia. La circunstancia se da: si tú un día cruzas la esquina al mismo tiempo que tu futura mujer, pues imagínate, es tu mujer. Y si ese día tardas más tiempo en peinarte, pues no la ves».

Pues esa fue su suerte. Cruzarse con la fama, la mujer de su vida, ese 17 de julio. La suerte estaba echada, la música vendría después. «Aprendí a cantar en los últimos 15 años», reconoció en una entrevista en el 2010, cuando se animó a regrabar todas las canciones de su vida, unas 140, empezando por este La vida sigue igual, con el que ganó en Benidorm y que ocupó apenas unas líneas en una esquina del periódico.

Según los cálculos más recientes de Sony Music, de sus más de 80 álbumes se le estiman unas ventas superiores a los 350 millones de ejemplares en muy diversos idiomas, por lo que ostenta el récord Guinness al «artista latino que más discos ha vendido en el mundo».

Y de Benidorm Julio dio el salto al mundo, con su participación, en 1970, en el Festival de Eurovisión. Con Gwendolyne acabó en cuarto lugar, pero logró grabar la canción en cuatro lenguas distintas y coronar las listas de ventas de varios países.

Muy poco después conocería y contraería matrimonio con su primera mujer, Isabel Preysler. Pero esa ya es otra historia.

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