Callos a 35 grados, ¡sí, por favor!

Las altas temperaturas que azotan Galicia no impiden que en los restaurantes se sigan pidiendo platos de invierno como el cocido o el caldo

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Mañana el termómetro de Ourense marcará 34 grados al mediodía. Una situación que invita a encender el aire acondicionado, comer una ensaladita y echarse una reparadora siesta. Pero como sobre tradiciones y gustos no hay nada escrito, hay quien prefiere retar al mercurio y meterse entre pecho y espalda un buen plato de callos. «¿Por qué no?», se pregunta Carlos Martínez, propietario del restaurante O Coto, un establecimiento donde garbanzos, tocino, chorizo y otros productos gastronómicos bien contundentes no entienden de estaciones.

El restaurante ourensano de Rodríguez tiene sus fieles todos los jueves, independientemente de la época del año que sea. «Vienen grupos de amigos del ayuntamiento y banqueros, es una tradición y da igual que haga calor o no, vienen porque les gusta comer este tipo de comida y se van tan contentos», asegura el propietario. Aunque parece que a muchos las altas temperaturas les hacen tirar de platos fríos y ligeros, Rodríguez comenta que los gallegos no se resisten a un buen plato de callos y que tiene demanda todo el año. «Solo los jóvenes quizás prefieren una ensaladita pero la gente mayor puede estar a 40 grados y le da igual, tanto optan por callos como pueden pedir rabo estofado o carrillera de ternera, otros platos muy pedidos aunque haga calor», apunta el hostelero.

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La gastronomía gallega es uno de los grandes reclamos turísticos de la comunidad, y en O Gato Negro lo saben de sobra. Este local de Santiago recibe con frecuencia a turistas ávidos de probar manjares gallegos como el caldo. «Se vende igual en verano que en cualquier otra época del año, a la gente de fuera no le importa el tiempo. Ellos vienen a probar nuestros platos y salen encantados», comenta Pili Costoya, propietaria del restaurante. No obstante, aunque una vez prueban este plato tan típico todo el mundo sale encantado, Costoya reconoce que ha habido más de una confusión en torno al nombre del plato. «Los extranjeros muchas veces se confunden y piden caldo pensando que es vino, pero se lo explicamos y, de hecho, de esta manera, muchos se animan a probarlo».

El cocido es otro de los grandes reclamos típicamente invernales que no dejan de pedirse en los restaurantes. Lo comentan en varios locales de Lalín, y apuntan que hay un perfil muy definido. «Sobre todo, nos lo piden emigrantes que vuelven a casa en verano, les encanta», comentan.

No hay verano gallego sin garbanzos

Ponerse las botas en Poio con callos, por solo 6 euros

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El domingo 13 de septiembre, la tradicional Festa dos Callos vuelve a Poio. A partir de las 12.00 horas y solo por 6 euros los asistentes podrán tomar una ración de ricos callos acompañados de pan, vino o agua y llevarse la clásica cazuela conmemorativa.

Salceda de Caselas lleva 24 años celebrando este clásico

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El próximo 3 de septiembre vuelve el clásico anual de este concello de los alrededores de Vigo. Con una tradición de más de veinte años, a la cita acuden más de 20.000 personas, que llegan de todas partes de la geografía gallega para degustar este sabroso plato.

Lobios sirvió mil raciones de callos el domingo

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Es una de las citas más esperadas del concello ourensano, y a pocos les importa que llueva, truene o el termómetro rebase los 35 grados a la hora de disfrutar de un buen plato de callos. De esta manera, más de mil comensales se animaron a poner a prueba su estómago, a pesar del calor.

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