Urbanitas emocionados en el rural

Familias de Sevilla aprenden a hacer queso en una granja de Palas de Rei

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Ana Jiménez y Álvaro Alonso, de cinco y tres años respectivamente, jamás se imaginaron que ese alimento sólido, de color amarillo y que sus padres compraban en el supermercado tenía un proceso de elaboración tan emocionante. Estos dos niños sevillanos, residentes en la capital andaluza, vivieron en una casa de turismo rural de Palas de Rei, en Lugo, uno de los momentos más entrañables de su vida. ¿Y cuál fue ese instante? Pues nada más y nada menos que haciendo un queso. Fue introducir la mano en la cazuela, separar el cuajo del suero en un cuenco de madera y, literalmente, alucinar en colores. «Estaban totalmente emocionados de poder tocar aquello. Disfrutaron muchísimo y lo que más deseaban era probarlo», explica Virginia Bolaños, la madre del pequeño Álvaro, que indicó que era la primera vez que viajaban de vacaciones con su hijo.

Dos matrimonios amigos de Sevilla, con un niño cada uno, se decantaron por el turismo rural para disfrutar de sus vacaciones y para que sus hijos estuvieran en total contacto con la naturaleza y los animales. La iniciativa fue un éxito porque los más pequeños disfrutaron al máximo y a la vez adquirieron unos conocimientos nunca imaginados. Ambas familias eligieron una granja familiar de producción artesanal de queso, yogur y leche ecológica, donde el propietario imparte talleres. Este les enseñó a ordeñar vacas, elaborar queso y recoger productos de la huerta. «La niña memorizó a la perfección la teoría de la elaboración del queso porque después la repetía y la explicaba paso a paso», cuenta Macarena Rodríguez, la madre de Ana, quien añadió que la emoción se repitió a la noche cuando los niños degustaron el queso que habían elaborado a primera hora de la tarde.

Las familias llegaron al municipio palense el pasado miércoles y partirán este jueves. Es la primera vez que eligen la provincia de Lugo para pasar sus vacaciones y están encantados. «Queríamos estar en contacto con la naturaleza y los animales. Necesitábamos huir del calor de Sevilla, escapar del apogeo, estar en un sitio tranquilo y sin ruido», explica Virginia,

Huerto ecológico

Si ver cómo se ordeñaban las vacas y hacer queso resultó muy emocionante, la huerta no se quedó atrás. Una vez que trabajaron los derivados de la leche, las familias acudieron al huerto ecológico de la granja para conocer las hortalizas y recoger los frutos. «El huerto también les encantó. Recogieron zanahorias, fresas, cebollas, apio y pimientos. El dueño nos cortó una lechuga y con todos esos ingredientes cenamos una exquisita ensalada», relata Macarena.

Es el cuarto año que los padres de Ana eligen el ecoturismo para pasar sus días de ocio. De hecho, abandonarán Palas de Rei y partirán hacia Asturias para conocer y vivir experiencias semejantes en otra granja como la del concello palense. «Es el cuarto año que disfrutamos de este tipo de turismo pero en Galicia es la primera vez que lo practicamos. Estuvimos en Asturias, Cantabria y Navarra», comenta esta sevillana, que todos los veranos abandona su cálido sur natal en vacaciones para contactar con lo verde del norte.

Un ejemplo de urbanitas que apuestan por el rural para disfrutar de sus días de ocio.

Lecciones y visitas para futuros apicultores

Además de Granxa Arqueixal, hay otros centros en Galicia que realizan actividades vinculadas con el rural. Es el caso de O Enredo do Abelleiro, un museo interactivo ubicado en Portodemouros, a pocos kilómetros de Arzúa.

El centro muestra la historia de la apicultura gallega y no solo se limita a observar las técnicas del cuidado productivo de las abejas, sino que ofrece a sus visitantes ver un apiario moderno.

El museo ofrece al turista una visita al centro con una explicación de la vida de las abejas, una ruta por las salas de manipulación de la miel y un recorrido por el colmenar.

Varios talleres

En lo que respecta a los talleres, O Enredo do Abelleiro imparte tres cursos relacionados con el mundo de las abejas. En cuanto al de cera, se explica la importancia de esta para las abejas y además se enseña al visitante a construir velas con esta sustancia.

En lo que se refiere al denominado taller de apicultor, consiste en enseñarle al visitante cómo se comporta la abeja en su medio natural. Para evitar altercados, se le entrega al turista un traje para vestir como un experto y llevará todos los utensilios que un apicultor necesita. De esta forma, los participantes visitarán una colmena por dentro y verán cómo trabajan los insectos.

En cuanto al taller del envasado, se trata de envasar un tarro de miel. Se mantendrán las medidas higiénicas necesarias para la correcta manipulación del producto y su duración es de aproximadamente una hora.

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