De furancho en furancho por las Rías Baixas

tania taboada

AL SOL

Mónica Irago

Comida tradicional, autenticidad y precios bajos, los atractivos de estos locales enxebres

29 jul 2017 . Actualizado a las 11:57 h.

Son espacios que definen perfectamente a Galicia. Nacieron con la finalidad de vender el excedente de la cosecha. Y acabaron convirtiéndose en un atractivo turístico por su carácter auténtico y sus módicos precios. Son los denominados furanchos, tabernas improvisadas en bodegas o domicilios particulares donde se combinan los mejores ingredientes de nuestra tierra. Comida casera y preparada al estilo tradicional, buen vino, naturaleza pura y propietarios campechanos que destacan por su amabilidad y cercanía.

Debido a la legislación, muchos de estos locales siguen desempeñando las labores de furancho, pero con licencia de restaurante. Todo para sortear la norma que, entre otras pautas, les obligaría a echar la llave en los meses más álgidos -los furanchos solo pueden estar abiertos desde febrero a junio-.

En estas casas particulares se viven experiencias de lo más enxebres bajo la parra, en un alpendre o en el interior de una bodega. La comida y el vino es 100% casero y la cantidad llega a límites insospechados. Tanto es así que muchos comensales van con tápers para llevar la comida sobrante y aprovecharla en la cena.