Sesenta días para un negocio redondo

Sanxenxo se convierte en un polo de atracción de establecimientos efímeros

m.v.

Ir de tiendas por una galería y que a la semana siguiente ya no quede ningún local abierto. La tendencia de los establecimientos pop-up se ha instalado en muchas localidades gallegas en las que la estacionalidad provoca grandes cambios demográficos. Pequeñas empresas han visto en esta estrategia una gran oportunidad para promocionarse en lugares que son foco de turismo, como es el caso de Sanxenxo. «Llevamos veraneando aquí toda la vida. Entonces decidimos probar. Como nos fue tan bien, decidimos volver con un grupo de tiendas» explica Carmen Zaldívar, de Las Merceditas de Iria.

Este es uno de los comercios que se encuentran en la galería aledaña al hotel Marycielo, que solo está a plena ocupación los meses de verano. En su local no está sola. Tiene una pop-up con otros ocho negocios, como la juguetería Estrellas o limones. Patricia, dueña de esta marca, afirma que el poder tener esta ubicación ha supuesto una gran oportunidad para ella: «Hay gente que no sabía de mi existencia, y al abrir aquí me he dado a conocer tanto en Sanxenxo como gente de Pontevedra -donde tiene un negocio- que veranea aquí».

Otra empresaria, Cristal Mosquera, que solo tiene tienda online, aprovecha estos meses para ponerse detrás del mostrador. «Va a mejor. Hemos ampliado la oferta de productos que tenemos. Va en proporción al turismo que viene. Cada año vemos más gente» opina la propietaria de Six Stars. Y aunque sorprenda con la playa de Silgar abarrotada y a 30 grados, hay quien aprovecha para lanzar la temporada de invierno. «Aquí vendemos mucho más de invierno que de verano por el tipo de producto que trabajamos» señala María Ferreiro, dueña de Peleterías Lucus, que además de esta tienda efímera, tiene una todo el año en Lugo. 

Los alquileres por las nubes

No todo puede ser bueno. La otra cara de la moneda son los elevados alquileres a los que se enfrentan quienes quieren tener siempre el mismo espacio en este enclave turístico y se ven obligados a mantenerlos durante todo el año. «Ponerte aquí en primera línea es imposible» afirma María del Mar, propietaria de Foot Life. Ante esta situación, ellas han decidido buscar una alternativa en localizaciones cercanas al paseo marítimo y abrir solo los meses de verano, que es cuando sacan rentabilidad para poder permitirse este lujo. Pero dentro de este período sus horarios son flexibles, y no tienen problema en retrasar el cierre hasta la madrugada si hay movimiento. «Es un horario totalmente diferente al del resto del comercio, abrimos sobre las 11.30 horas hasta las doce o una del madrugada porque tenemos que adaptarnos al turismo», explica María del Mar.

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