El ataque de los caballos: «Coméronme unha finca con 2.800 repolos»


meis / la voz

María Carramal se dedica, desde hace algunos años, a la agricultura. Cuenta con varias fincas en la parroquia de Armenteira en las que, además, ha conseguido el certificado de agricultura ecológica. Sin embargo, desde hace un tiempo, los caballos se han convertido en una pesadilla para ella. «Levamos unha tempada na que baixan todos os días. Veñen en grupos de sete ou oito e métense no medio das carreteiras. Xa houbo algún accidente», asegura. Ella es una de las principales perjudicadas por estos animales. «Hai fincas nas que xa sei que non podo plantar. Este ano coméronme unha finca con 2.800 repolos e iso son perdas en dous meses de salario», sostiene.

María es consciente de que los caballos son necesarios en el monte, pero considera que estos animales están creando una situación insostenible. «Hai anos aparecían os donos e pagaban os destrozos. Pero agora, a maioría dos que teñen cabalos no monte son uns sinvergüenzas de vinte anos que te vacilan e non se fan responsables de nada», se queja. Y, de hecho, muchos ni siquiera pertenecen ya a la asociación cabalar. «A xente está optando por deixar de traballar as fincas porque para que van votar millo se van vir os cabalos comelo todo», argumenta. Ella, por ejemplo, ha conseguido el certificado ecológico para cultivar en una finca. «Tardei dous anos en conseguilo e agora como os cabalos me comen todo non podo plantar aí», sostiene. Y es que ni siquiera puede cerrar su finca porque, como no hay concentración parcelaria, tiene que dejar paso a los dueños de otras parcelas.

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