A Limia se deja 100 millones de kilos de trigo en solo tres años

Sequías, inundaciones y heladas merman casi un 50 % la cosecha de la principal comarca productora, con 18 millones en pérdidas

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xinzo / la voz

«Llevamos enlazadas tres campañas pésimas en el cereal en A Limia. El precio apenas se mueve y los rendimientos son cada vez menores. Así no se va a poder continuar mucho tiempo». No son palabras de un agricultor cualquiera. El limiano Santos Gómez Pérez lleva miles de hectáreas de trigo recogidas con su cosechadora en Galicia y en la Meseta en las últimas décadas. Gómez conoce bien el subsector del cereal.

Su visión pesimista está justificada: «Sería bueno que las tasaciones en origen subieran algo para beneficiar al agricultor. Ahora están en 18 céntimos el kilo de cereal de invierno y unos 21 el de primavera». «Hay fincas que un buen año daban más de 5.000 toneladas por hectárea. En algunas no se han recogido ni 2.000», expone.

Y es que el cultivo del cereal en tierras limianas -que suponen cerca de un 80 % del recolectado en Galicia- no ha parado de estar sometido a sobresaltos desde ese 2016. El desastre total llegó un año después: la caída rondó el 70 %. Se aliaron una tremenda helada en abril -con diez grados bajo cero-, una granizada en julio y, para rematar, la sequía de fin de año. La merma de este 2018 se acercará al 50 %. La culpa la tuvieron los anegamientos masivos en fincas antelanas de abril y mayo. En el 2016 la caída fue también por el encharcamiento de fincas. Se recogió apenas un 40 % con respecto a un año convencional.

De esta forma, si lo habitual hubiera sido que en las tres campañas se hubieran recolectado en torno a 180 o 200 millones de kilos de trigo, centeno y cebada, la realidad es que en los almacenes apenas se acopió la mitad, unos 90 o 100. La traducción a dinero de esa merma para los labradores podría rondar los 18 millones de euros.

¿Cuál es el futuro del cereal antelano y, por extensión, del gallego? La visión del técnico agrícola y presidente del Consello Regulador de la IXP Pataca de Galicia Guillermo Budiño, que lleva casi cinco décadas a pie de finca en A Limia, no es tan catastrofista: «La cosecha del cereal tremesino, a punto de culminar, ha sido aceptable, aunque la del cereal de invierno fue mala», resume. «En la comarca de A Limia estos últimos años está creciendo el número de hectáreas dedicadas al cereal de ciclo largo o de invierno, y está bajando el de primavera, o tremesino», apunta Servando Álvarez, responsable del Centro Agrogandeiro de Xinzo.

El impacto de las subvenciones

Las ayudas de la Política Agrícola Común (PAC) son relativamente importantes para que el agricultor antelano continúe sembrando cereal, con una media superior a los 14.000 hectáreas anuales. Pero ¿y el futuro de estas ayudas? A corto y medio plazo no parecen peligrar. Otra cosa será lo que suceda avanzada la tercera década del nuevo milenio. La tasación de los derechos de la PAC es difícil de evaluar, ya que depende de muchos factores. Es distinta para los derechos de tierras de regadío, de secano y de cultivos permanentes: viñas, frutales, olivar, almendros y para los derechos de pastos.

Como referencia global, se puede estimar que a cada hectárea de secano le corresponden entre 80 y 170 euros anuales, a las de regadío entre 190 y 600, a las de árboles entre 90 y 500 y a las de pastos entre 70 y 180. En el caso del cereal, esas ayudas se concretan en unos 107 de promedio, aunque hay variaciones.

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