La tecnología que nos alimentará

La viguesa H2Hydroponics permite cultivar plantas sin necesidad de suelo, de tierra: lechugas en Groenlandia, tomates en Dubai ¿Cómo? Con un sistema basado en soluciones acuosas que imita a la naturaleza: la planta, en agua, recibe por la raíz oxígeno y nutrientes

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Redacción / La Voz

La tierra tiene una superficie total de 510 millones de kilómetros cuadrados, pero 361 millones están cubiertos de agua. De los 149 millones restantes, solo un 11 % son cultivables: la sequía yerma, según datos de la FAO, un 28 % de los suelos del mundo; la resistencia mineral y los problemas químicos, un 23 %. La escasa profundidad afecta a un 22 % y el exceso de agua y las heladas descarta la agricultura en un 10 y en un 6 %, respectivamente. No crecen zanahorias en los glaciares, ni fresas en el desierto. No, al menos, hasta ahora. Pero lo harán. Esta tara natural ya tiene parche tecnológico -expertos los ordenadores en pulir las imperfecciones del mundo-, un sistema que convierte en cultivables suelos que no lo son. ¿Cómo? Haciendo crecer las plantas fuera de la tierra, en soluciones acuosas.

No es esta una técnica nueva. Conocida como hidroponía, se remonta a los Jardines de Babilonia, a los flotantes de los aztecas y a los lagos de Camboya. Hoy, gracias a la más puntera tecnología, el sistema permite cultivar en cualquier lugar del planeta y en cualquier época del año. En Siberia, en Oriente Medio. En un suburbano. En una azotea. Hay en Nigrán un inmenso laboratorio con forma de invernadero en el que desde hace tres años se piensan, desarrollan y perfeccionan sistemas de cultivo y control de viveros para ello. H2Hydroponics es ya referente en esta tecnología agrícola que, si ahora es sugerente, será clave en el futuro: venden en 19 países, multiplican cada año su cifra de negocio por cuatro. «Es más que necesario abrir camino por aquí, en todo el mundo y también en Galicia, donde el problema es diferente, el territorio no permite explotaciones grandes y hay agro, sí, pero es un agro muy poco tecnificado -lamenta Rafa Pereira, uno de sus fundadores-. Es vital que un lugar como este, con todos los problemas demográficos que tiene, con el éxodo rural, haga del campo algo atractivo y rentable para que los jóvenes se fijen en él».

Pereira conoció a su socio Salvador Ruiz por pura casualidad. Navegaba el primero por Internet buscando información sobre hidroponía, técnica que había conocido durante un viaje a Costa Rica, cuando dio con el segundo, que por entonces -en el 2015- estaba montando un invernadero en Arabia Saudí. «Resultó que su pareja era gallega y que iba a pasar unos días por aquí, así que nos vimos y empezamos a plantearnos montar algo», recuerda Rafa. Las piezas encajaron sin dificultad, bien pulidas: la idea era buena, innovadora, emprendedora y con vocación global. H2Hydroponics fue rápidamente acelerada por Vía Vigo y Ruiz, mexicano, se instaló en Nigrán. Ese mismo año desarrollaron su primer sistema de cultivo basado en tubos que lanzaron, mejorado, en el 2016. Y en el 2017 tenían ya en sus manos la patente de H2Hybrid. ¿En qué consiste su revolucionario concepto?

Se trata de un sistema híbrido que genera impactos en la solución acuosa que nutre a las plantas: el cultivo se asienta sobre un soporte por donde discurre el agua, constantemente en movimiento gracias a una bomba. Se reducen, por tanto, los consumos, y se mejoran los rendimientos, aumentando la productividad por metro cuadrado: con un litro de agua en la agricultura tradicional se consiguen siete gramos de tomate; con ese mismo litro, un sistema hidropónico puede llegar a lograr 35 gramos.

El sistema permite además cultivar en menos tiempo y fuera de época, todo el año. «Puedes controlar todos los parámetros también a nivel nutricional, por lo que no solo conseguimos cultivos más eficientes en lugares donde en principio no era posible plantar, sino también más rápidos y sanos -apunta Pereira-. Al prescindir del suelo, el tema de herbicidas, fungicidas e insecticidas desaparece de la ecuación; el resultado es un producto que altísima calidad».

¿Y qué tipo de cultivos? De momento, de ciclo corto, vegetales de hoja. «Hemos hecho pruebas muy satisfactorias con plantas de gran porte, con tomates, por ejemplo, pero no validadas para llevarlo a un nivel comercial, de alta producción», explica. Porque en ello están: a pesar de tener un productor ya en Galicia «que está sacando unos rendimientos muy vistosos», H2Hydroponics avanza con paso firme en el mercado internacional. Las exportaciones aportan el 95 % de su facturación: Portugal, EE.UU., Panamá, Líbano. Actualmente trabajan en un cultivo vertical en Groenlandia. ¿Y el día de mañana? «Estamos en temas de datos y de control electrónico de los invernaderos». La independencia alimenticia.

1 DE PORTO DO MOLLE AL LÍBANO O PANAMÁ. El 95 % de la facturación de H2Hydroponics proviene de exportaciones. Venden en 19 países. Cada año multiplican su cifra de negocio por cuatro.

2 SISTEMA HÍBRIDO. Los gallegos han unido en una solución las dos técnicas más extendidas en hidroponía: los tubos NFT, por los que discurre una solución con nutrientes que las plantas absorben, y las balsas con agua, que las mantienen constantemente húmedas. Su sistema consiste en una cama menos profunda, que reduce el volumen de agua y no ahoga el cuello de los vegetales, y en un circuito que con corrientes hace circular el oxígeno y el alimento.

3 A POR LAS EMPRESAS. Fueron seleccionados por la aceleradora estadounidense Terra, «el banco agrícola del mundo», que pone en contacto a emergentes con grandes corporaciones.

Cultivar donde y cuando quieras: 365 días al año y ahorrando un 90 % de agua y un 30 % de consumo eléctrico

Rafa Pereira (a la izquierda) y Salvador Ruiz están al frente de la compañía con base en Nigrán. | H2HIDROPONICS

Rafa Pereira (a la izquierda) y Salvador Ruiz están al frente de la compañía con base en Nigrán. | H2HIDROPONICS

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