El medio rural gallego se incorpora a la nueva era tecnológica: la agricultura 4.0

Robots que alimentan y ordeñan animales estabulados, drones que saben cuándo maduran las uvas en los viñedos y granjas que venden por Internet dan muestra del proceso de cambio

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redacción / la voz

Para muxir las vacas había que madrugar mucho. Demasiado. Así una jornada tras otra, los 365 días del año. Hay pocas cosas que generen en el campo una mayor dedicación que una explotación láctea: las vacas no son grifos que se abren y se cierran cuando uno quiere. Y de eso saben mucho en Galicia. Cientos de explotaciones que han ido modernizándose: una evolución tecnológica que ha redundado en una mayor comodidad, en una mejor calidad de vida, y también en más beneficios.

En Mazaricos se encuentra la Granxa Pazos, una de las más modernas de Galicia. Tiene sistemas de ordeño y de alimentación automática. «Isto permite descansar e rotar ao personal», explica Jesús Perfecto, uno de sus propietarios. Esta explotación láctea cuenta con 350 cabezas de ganado, y produce cada año 3,5 millones de litros. «Temos un robot que coloca a comida no pesebre para que as vacas estean alimentadas cada dúas horas», precisa el dueño, que trabaja en una granja inmersa en otro proyecto tecnológico: el tratamiento de purines para producir energía y mejorar la suficiencia energética de la explotación.

En Lugo también hay explotaciones lácteas con los últimos avances tecnológicos. El manejo del robot para la leche es sencillo, ya que se controla desde la pantalla táctil de un ordenador que recibe y procesa toda la información del sistema y la ofrece tanto a nivel individual, animal por animal, como colectivo. La persona encargada de supervisar el aparato tiene la opción de decidir al instante si introduce alguna modificación en el programa. Los controladores pueden operar en el ordenador desde Internet usando para ello cualquier dispositivo móvil.

Hay más cambios en el rural. Cada vez son más las personas que viven del campo y que optan por la llamada agricultura de precisión. Una vía que consiste en decidir cómo trabajar en las parcelas con unas mediciones previas que se obtienen, fundamentalmente, gracias a sistema de información geográfica, sensores y, sobre todo, fotos y vídeos de alta resolución. Aquí es donde juegan un papel central los drones. Una tecnología cada vez más usada, por ejemplo, en el sector vitivinícola. Gracias a la información de las aeronaves no tripuladas se puede saber cuándo madura la uva y, en consecuencia, cuándo ha llegado la hora de vendimiar. Martín Códax lleva ya cinco años experimentando con drones y sistemas de teledetección para mejorar la gestión del viñedo.

Trabajo de precisión

Y en ello tiene que ver Inpekdrone, una de las empresas que más ha trabajado en la zona de O Salnés. Su trabajo consiste en elaborar mapas de vigor, del estado sanitario, de estrés hídrico, de presión de malas hierbas, de la calidad fotosintética de la explotación, todo ello con el objetivo de mejorar la producción y de reducir los costes por hectárea del cultivo en explotaciones vitivinícolas en la comarca pontevedresa.

«Para ello realizamos varios vuelos con nuestro dron, el cual va equipado con sensores visuales y multiespectrales, que básicamente son cámaras especiales», explican desde la empresa. Inpekdrone genera mapas de relieve, taquimétricos y de curvas de nivel, para determinar superficies, desniveles y por consiguiente zonas de escorrentía por donde se puede perder por arrastre suelo y fertilizantes. «Podemos saber a partir de estos mapas generados las zonas que van a madurar antes y las que van retrasadas, también las que requieren un aporte extra de nutrientes y las que lo pueden tener en exceso; incluso qué zonas son más propensas a tener más ataques de enfermedades y cuáles menos», precisa la compañía.

Otras iniciativas

El de Inpekdrone no es el único proyecto de estas características en la comunidad gallega. Hay una iniciativa en la que está la empresa gallega 3edata, que actúa como coordinadora, además de la bodega Terras Gauda, Seresco y el centro de investigación Misión Biológica de Galicia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidade de Santiago de Compostela. «La iniciativa se orienta a la viticultura de precisión, aprovechando nuevas tecnologías de información y comunicación, así como de monitorización. Se trata de emplear variables climáticas, edáficas y datos multiespectrales obtenidos a través de drones e imágenes de satélite para definir áreas homogéneas de gestión, introduciendo nuevas tecnologías al protocolo de gestión del viñedo. Con ello se pretende mejorar la calidad del viñedo optimizando los costes de producción y el impacto en el medio natural. Se promueve de esta forma el uso más eficiente de la energía y los recursos externos en el proceso productivo», explica Marco Rubinos, del área de proyectos de 3edata.

Desde la empresa explican que toda la información puede ser gestionada por el viticultor a través de plataformas digitales de apoyo a la agricultura, donde se integran todas las herramientas de observación y gestión de una explotación. Desde llevar un registro de todas las actuaciones (fitosanitarios, herbicidas, fertilizantes), hasta sistemas de alerta temprana de enfermedades.

En Galicia, la modernización tecnológica también está propiciando que el medio rural abra nuevos canales de comercialización de sus productos. Es lo que sucede, por ejemplo, con la patata de A Limia, que hace más de tres años dio el salto a la venta online. Patatas Ama fue la primera empresa que lanzó el producto a cualquier punto de España en 24 o 48 horas. Un servicio que posibilita también el seguimiento de la evolución de la entrega del pedido en tiempo real a través de un teléfono móvil.

De las 400 toneladas que comercializa esta firma, 20 son a través de la red. «Salté a Internet para garantizar que hubiese patata gallega en el mercado, y sin engaños; la gente me llama constantemente desde todos los puntos, tenemos un producto de calidad que los ciudadanos demandan, y las ventas a través de la red van a más cada año». Patatas Ama, que trabaja con los agricultores de la comarca, envasa en cajas de cartón de diez y veinte kilogramos (blanca para cachelo y amarilla para freír); el pedido se hace a través de la página web y como mucho tarda en llegar a su destino entre uno y dos días.

Granjas inteligentes

Desde mediados del 2016 se desarrolla en Galicia el proyecto Cattlecare, que permitirá obtener las herramientas necesarias para la monitorización de animales y recursos para

mejorar la eficiencia de las explotaciones ganaderas. La iniciativa tecnológica de I+D+i cuenta con un presupuesto de más de medio millón de euros procedente de fondos europeos y está desarrollada por CLUN (cooperativa de segundo grado formada por Feiraco, Os Irmandiños y Melisanto), Conexiona Telecom e Ictel Ingenieros. Gradiant participa como entidad subcontratada para dar soporte a las actividades de innovación. El centro tecnológico se posiciona así como tractor de innovación para el sector primario gallego.

El objetivo del proyecto es mejorar la gestión de las explotaciones ganaderas a través de los datos obtenidos del comportamiento de los animales y de los recursos disponibles. Las reses son monitorizadas a través de un dispositivo innovador, del que ya se dispone un primer prototipo, y que permite conocer el grado de movilidad de los animales y las actividades que se llevan a cabo en cada momento.

Alimentación

El seguimiento hace posible obtener patrones de su actividad y codifica a través de un algoritmo clasificador si las reses se encuentran pastando, caminando o comiendo. La monitorización detecta posibles anomalías o enfermedades, así como ciclos de celo o procesos de parto para mejorar su cuidado. El control de los silos de pienso permitirá mejorar la gestión de recursos para la automatización y optimización de la logística de distribución. Galicia cuenta con 351.625 cabezas de ganado bovino destinadas a ordeño y 200.685 con orientación cárnica. Las innovaciones de Gradiant para el sector primario suponen una referencia a nivel europeo. El centro tecnológico forma parte de la Alliance for Internet of Things (Aioti), la Alianza para el Internet de las Cosas promovida por la Comisión Europea desde el 2015, donde lidera el grupo de trabajo Smart Farming; Food Security dedicado a la agricultura inteligente y la seguridad alimentaria.

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