Las delicias gallegas ya facturan 400 millones

La certificaciones de productos con denominación de origen repuntaron un 30% durante el último lustro

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redacción / la voz

La apuesta del sector agroganadero gallego por la calidad y la diferenciación empieza a dar sus frutos. Mientras las producciones convencionales acumulan varios años con precios que apenas alcanzan para cubrir costes, los acogidos a denominaciones de origen o indicaciones geográficas protegidas no dejan de aumentar en volumen de certificaciones y en valor añadido. Tanto es así que el año pasado superaron por primera vez los 400 millones de euros de facturación con una fuerte apuesta, en la mayoría de los casos, por la internacionalización.

Según los datos publicados por el Instituto Galego da Calidade Alimentaria (Ingacal), durante el último lustro la producción de alimentos diferenciados ha crecido más del 30 % en la comunidad. A día de hoy, más de un centenar de alimentos se comercializan bajo una etiqueta de calidad que vincula su excelencia al lugar del que proceden o al sistema de cultivo o explotación utilizado para su producción. Aunque son los vinos, el queso o la carne los más conocidos por el consumidor, los últimos años también han supuesto el despegue de la agricultura ecológica (ha crecido un 200 % en el último lustro) o de otros cultivos vegetales como la castaña o los grelos. 

Los vinos

Con cerca de 200 millones de euros en el 2016 -todavía no se han publicado los datos de la última campaña-, los vinos acogidos a alguna de las seis denominaciones de origen representan la mitad del volumen total de negocio de productos gallegos con diferenciación de calidad.

De ellos, destaca Rías Baixas, con más de 113 millones de euros procedentes de una producción certificada de 33,4 millones de kilos de uva -en el 2017 superó por segunda vez en su historia los 39 millones de kilos- cosechados por más de 5.500 viticultores y procesados por 184 industrias. En estas excelentes cifras tiene un peso determinante la exportación, pues uno de cada tres litros certificados acaba en el extranjero, siendo Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania, por este orden, los destinos principales.

Ribeiro y Valdeorras, por su parte, se mueven en un volumen de facturación que ronda los 25 millones de euros, ligeramente superior a los 18 de los caldos certificados por Ribeira Sacra o los 14 millones de la denominación de origen Monterrei.

Más discretos son los datos de los caldos de Betanzos, Barbanza e Iria y Val do Miño-Ourense, amparados por la indicación xeográfica protexida (IXP) Viños da Terra, que generan alrededor de 100.000 euros a pesar de llevar apenas un lustro certificando su producción. 

Quesos

Más de cinco millones de kilos comercializados por 75 queserías que transforman la leche de 3.400 ganaderos y generan un volumen económico superior a los 33 millones de euros. Ese es el balance anual de las cuatro denominaciones de origen: Arzúa-Ulloa, Tetilla, Cebreiro y San Simón da Costa.

Una producción que, pese a los altibajos de la última década, vuelve a repuntar gracias a la creciente demanda de quesos de calidad por parte de los consumidores. 

Carne

De los 95 millones de kilos de carne de vacuno que se producen Galicia cada año -solo Cataluña y Castilla y León están por delante-, más de 20 llevan el sello de Ternera Gallega, uno de los marchamos de calidad más valorados por los consumidores a nivel nacional. De hecho, el 45 % del total producido se comercializa fuera de Galicia. La IXP no ha dejado de crecer desde el momento mismo de su creación, a principios de los noventa, y actualmente ya certifica más de 125.000 canales cada año, lo que genera un valor económico superior a los 120 millones de euros.

La comunidad también dispone, desde hace dos décadas, de un distintivo para el lacón autóctono, del que se certifican cada año más de 8.500 kilos. 

Ecológicos

Con un crecimiento anual que ronda el 30 %, la agricultura ecológica vive una auténtica revolución en Galicia. De hecho, durante el último lustro se ha duplicado el volumen de negocio de la actividad, pasando de los 22,7 millones generados en el 2012 a los más de 50 millones del pasado ejercicio.

Especialmente reseñable resulta la evolución experimentada por la superficie inscrita, que supera ya las 20.000 hectáreas, y por el número de productos y elaboraciones -desde algas o castañas, hasta frutos silvestres y hortalizas- que llevan el sello del Craega.

Galicia ya produce más de la mitad de la leche -aumentó un 65 % en el último trienio- y la carne de pollo ecológica del Estado y cada año va en aumento la presencia de la producción ecológica gallega en el extranjero. 

Vegetales

Castañas, fabas, patatas, grelos y diversas variantes de pimientos (Herbón, Arnoia, Couto, Mougán y Oímbra) también están protegidos por una IXP que garantiza la calidad que les confiere el ser cultivados en un determinado territorio. Estas producciones vegetales generan un volumen de negocio que supera los cinco millones de euros anuales. Las encabeza la denominación Pataca de Galicia, que certificó más de 3,5 millones de kilos durante el último año.

En este sentido, resulta espectacular el crecimiento experimentado por las IXP Castaña de Galicia y Grelos de Galicia, que en poco más de un lustro han pasado de ser prácticamente testimoniales a facturar del orden del medio millón de euros. También Faba de Lourenzá ha conseguido duplicar el valor de su producción en este período. 

Licores

Aunque poco conocidos para el gran público, los aguardientes y licores gallegos también cuentan con una IXP que garantiza su calidad. Su penetración en un mercado tan complicado como el de las bebidas espirituosas es lento, pero con un crecimiento sostenido que ya les permite facturar más de 4,3 millones de euros cada año.

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