Viejos tesoros de A Cervela

Un singular patrimonio histórico enriquece una parroquia de O Incio


monforte / la voz

La parroquia de San Cristovo da Cervela, en O Incio, es especialmente conocida por las antiguas y vistosas danzas que se ejecutan en la festividad de Santa Lucía. Pero la zona cuenta también con un rico patrimonio arqueológico e histórico que merece un recorrido.

La visita puede empezar en el lugar de A Pedragosa, a 3,4 kilómetros del desvío que lleva hacia A Cervela desde la carretera C-546. Allí parte a la izquierda de la carretera un vial que lleva al núcleo de Fruxil, distante 1,4 kilómetros. Cien metros antes de llegar al pueblo aparece un cruce de carreteras donde hay que torcer a la derecha en dirección a Seixas. Medio kilómetro más adelante, a la izquierda del vial surge una pista de tierra que lleva al lugar de As Medorras de Fruxil, nombre que se debe a un conjunto de mámoas o dólmenes. Hoy solo es visible una de ellas, aunque también está cubierta por la vegetación.

Tras visitar este lugar hay que regresar a la carretera asfaltada y seguir hasta el desvío hacia Seixas a lo largo de 1,2 kilómetros. Frente al acceso a la aldea sale a la izquierda una pista de tierra que sube hasta la cumbre del Alto da Serra y el lugar de A Medorriña, en el llamado monte de Seixas. Son unos trescientos metros de recorrido. Aquí también hubo varios túmulos o mámoas que fueron muy alterados por las labores agrícolas. En la parte más alta, sobre una roca, se aprecian varios petroglifos en forma de cazoletas, aunque muy desgastados.

Busca de minerales

En sus proximidades quedan restos de unos sondeos realizados hace más de cincuenta años en busca de minerales como el hierro y la magnesita. A la derecha, al lado del arroyo de Pena, se encuentra la Fonte dos Mouros, un manantial que en tiempos abastecía de agua a los vecinos de Fruxil y que no se secaba en todo el año.

Regresamos al lugar de A Pedrosa y seguimos de frente hasta Airexe, un lugar situado a unos doscientos metros en el que se halla la iglesia parroquial de San Cristovo de Cervela. Es un templo de origen románico construido en el siglo XII que conserva importantes elementos de ese periodo, aunque la fábrica antigua sufrió grandes reformas y alteraciones en épocas posteriores. El cabildo o porche de entrada, la espadaña y la sacristía fueron construidos en el siglo XVIII. En su interior se pueden ver varias pinturas murales del siglo XVI, en mal estado. Del techo del porche, que constituye un peculiar elemento arquitectónico, cuelga una angarella o camilla de madera fabricada seguramente a principios del siglo XVIII. Esta camilla -también llamada tumbón entre los vecinos de la zona- servía para llevar los cuerpos de los fallecidos a la sepultura.

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