El regreso al Kremlin de Putin horroriza a Alexei, de 27 años. «Si eso ocurre, me voy del país», afirma este informático. Muchos jóvenes rusos piensan igual. Crece el descontento sobre la clase política y se habla de un auténtico «escapar de Putin». «Nos mienten de la A a la Z», lamenta Oksana, de 32 años, y quien como muchos otros prefiere no dar su verdadero nombre.
Elecciones injustas, ninguna posibilidad de autorrealización, alta inflación, corrupción, aumento de los precios de los alimentos, sueldos cada vez más bajos... La lista de quejas de Oksana es larga. Pero es sobre todo el temor a ser gobernados durante más años por el tándem Putin-Medvédev, sin esperanzas de cambio, lo que anima a jóvenes bien formados a emigrar. Según un sondeo del instituto demoscópico Levada, el 22 % de los consultados dijeron querer irse del país, el doble que en los últimos años de la URSS. El Gobierno reconoce ese descontento y busca ahora frenar la emigración de jóvenes cualificados.