• ¿Por qué nos vuelve locos Lauryn Hill?

    De actuar con Whoopi Goldberg a dominar las nominaciones de los Grammy, la cantante es una fuerza de la naturaleza que prenderá en Vigo

    CARLOS PEREIRO

    Ocurre en ocasiones que miramos la programación de un evento y un nombre, independientemente del tamaño, destaca sobre todos los demás. Es una visión subjetiva, personal. Puede suceder que a continuación ocurra algo que rete tal sensación de alegría. Querer compartir el nombre del que gustamos en las redes sociales, su anuncio dentro de la programación musical de este verano, y comprobar que la mayoría del personal ha optado por otra marca. De momento, a falta del anuncio de más nombres, Lauryn Hill es el sintagma nominal por excelencia en el cartel estival de las fiestas de Vigo. Ni siquiera la voz de Tom Jones ha conseguido sonar por encima. ¿Por qué? ¿Qué tiene esta mujer de Nueva Jersey de 43 años para eclipsar a un clásico como el Tigre de Gales?

     

    Galardonada hasta en ocho ocasiones con el premio Grammy, Lauryn Hill es una especie de fuerza de la naturaleza, una superdotada de la melodía vocal. Su talento precoz era tan evidente que rápidamente se hizo ver en diversos programas televisivos de la América de los 80 y los 90. ¿Recuerdan aquella chica de voz cremosa, casi divina, que salía en la película Sister Act 2: De vuelta al convento? Sí, ya sabe, la cinta donde Whoopi Goldberg se hace pasar por monja y pone patas arriba un convento cantando. Pues en la segunda parte una adolescente brillaba con luz propia gracias a sus partes solistas. Era ella. Lauryn Hill robando minutos de protagonismo gracias a su poderoso chorro de voz a ritmo de soul y R&B.

    LA VIDA COMO SOLISTA

    Buena parte de los 90, militó con Wyclef Jean y Pras Michel en The Fugees, una ecléctica formación que supo conjugar el rap, el reggae y el R&B y obtener un éxito internacional tras su segundo álbum, allá por 1997, The Score. Incluía el tema Killing Me Softly (With His Song), versión de Roberta Flack. Les valió dos Grammy. Tras ello, en una cresta de éxito, cada individuo emprende camino en solitario y Hill brilla entonces con luz propia.

     

    The Miseducation of Lauryn Hill se configura hoy como un disco antológico para su momento. Recogía toda la esencia del neo soul del momento, aderezado, cómo no, con una fuerte presencia de aroma urbano y hip-hop. En él, la cantante se presentaba radiante frente a las adversidades, con unas letras escritas mientras estaba embarazada y quería salir de la zona de turbulencias que sobrevoló con The Fugees. El amor se mezcla con el intimismo, y la religión, inevitable dentro de la cultura estadounidense, también hace acto de presencia.

    Doo Wop (That Thing) arrasa en las listas de radio y, realmente, el resto es historia. Hill se alza como una voz suprema dentro del soul más urbano y, dos décadas después, su talante está intacto. Lauryn Hill sigue molando en el mejor y más profundo sentido de la palabra. Crítica con la industria discográfica, no es demasiado dada a las entrevistas. Tampoco a componer, ya que desde aquel debut en solitario la rapera no se ha prodigado especialmente en sacar material original. Continúa ardiendo y quemando con su voz, eso sí. Por eso prenderá Castrelos este junio, aun con lluvia.

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