• Ofelia Rey: «El alumnado va a peor»

    «El pasado es lo más interesante que hay en el mundo, somos los únicos investigadores sociales que conocemos el futuro de las cosas», mantiene la catedrática de Historia

    JORGE CASANOVA

    Ofelia Rey (Arnois, A Estrada, 1956) es de esas personas que hablan mucho, muy deprisa y que, encima, son económicas, es decir, no gastan palabras inútiles. Así que hay que estar muy atento a su discurso para no quedarse en fuera de juego. Experta en demografía, historia moderna, historia de las mujeres y muy reconocida a nivel internacional, me recibe en su despacho de la facultad donde, dice, pasa entre 10 y 11 horas diarias. El día que se hizo la entrevista, la catedrática cumplía años.

    -¿Cómo lo va a celebrar?

    -Trabajando. Supongo que después tomaré algo con mi hermano y su familia.

    -¿No tiene hijos?

    -No. A mí me gustan los hijos de los demás, ja, ja. Me habría gustado tener nietos, pero claro, son indispensables los hijos.

    -Trabaja mucho.

    -No queda otra. Hay gente que trabaja en casa, pero yo no puedo; no me concentro. El espacio universitario es el que invita de verdad a trabajar. También por la cercanía de los libros.

    -Trabaja con el pasado.

    -Pues sí. Es que el pasado es lo más interesante que hay en el mundo. Somos los únicos investigadores sociales que conocemos el futuro de las cosas. Por eso nos desorientan algunos argumentos que se dicen hoy en día. Con llamar a una facultad de Historia tendrían la respuesta.

    -¿Qué quiere decir?

    -Le pongo un ejemplo: cuando fue la guerra de los Balcanes, yo no podía ver la televisión con tranquilidad. Discutían políticos con periodistas y yo pensaba, ¿por qué no nos llaman aquí? Les habríamos explicado causas que seguían vigentes desde el siglo XII hasta hoy. O como el problema demográfico. Si nos preguntaran, les explicaríamos que no tiene solución, porque el problema tiene su origen en el siglo XVIII y está sólidamente asentado en la mentalidad de la gente. Las políticas de fomento de la natalidad son inútiles.

    -¿Y cuál es la solución?

    -La inmigración. Pero los que llegan copian lo que más le conviene. Los métodos de control de natalidad, por ejemplo. En Marruecos o en Ecuador se están registrando notables caídas de la natalidad. Algo que ya pasó aquí con las gallegas que venían de Alemania.

    -¿A qué le gustaba jugar de pequeña?

    -Nunca fui mucho de jugar. Tuve algunos problemas físicos y además falta de tiempo, porque mis padres tenían una tienda y desde muy pequeñas ya trabajábamos allí. Pero me lo pasaba muy bien. Y a los 9 años ya vine para Santiago a estudiar.

    -Muy pequeña.

    -Sí. Era cuando empezaba el bachillerato. Vine a una pensión. Si viera dónde vivía, no se lo creería; sentía una nostalgia terrible.

    -Así que el momento de entrar en la Universidad no fue tan impactante.

    -No. Incluso diría que un poco decepcionante. Luego mejoró.

    -Usted trabaja con gente joven. Eso la hace joven.

    -Sí. Es muy estimulante. Pero tiene una contrapartida. A veces no eres consciente de tu verdadera edad y te llegan los 70 y no te quieres jubilar.

    -¿Sus alumnos son cada vez mejores?

    -No, el alumnado va a peor. Su nivel formativo es atroz. Hay varias cosas que se han sacrificado en los últimos años, como la importancia de la memoria. O el uso de las nuevas tecnologías, que no siempre es el adecuado. Nosotros, al menos, no matamos a nadie, pero si hablas con los profesores de la Facultad de Medicina verá que le cuentan lo mismo.

    -¿Qué le gusta hacer fuera de su ámbito profesional?

    -Leer. Historia, porque la Historia tiene las mejores narraciones. También leo ficción: Philip Roth, Ian McEwan... Y pasear por la playa, me relaja mucho.

    -Defínase en cuatro palabras.

    -Trabajadora, curiosa, impaciente y un pelín intolerante.

    -Defina Galicia ahora.

    -No es el país completo, porque podría llover un poco menos, pero yo no querría vivir en otro sitio. Es difícil encontrar en 25.000 kilómetros cuadrados una sociedad tan integral, culturalmente tan firme y con un conjunto de puntos comunes tan bien ensamblados. Al margen de la calidad de vida que nos hemos dado nosotros mismos.

    -¿Cuál fue el día más feliz de su vida?

    -(Rotunda) El día que leí la tesis, 24 de mayo de 1984.

    -¿Qué tal cocina?

    -Me gusta comer bien, pero no cocinar. Soy muy impaciente.

    -¿Le gusta bailar?

    -Antes sí. Ahora no bailo nada.

    -¿Celta o Dépor?

    -Los dos.

    -¿...?

    -Bueno, si tengo que elegir, el Celta.

    -Elija un superpoder: superfuerza, poder volar, ser invisible o ver el futuro.

    -Ser invisible podría ser interesante.

    -Un lugar favorito.

    -París. Voy un mes al año.

    -Una canción.

    -Ni idea. No escucho música.

    -¿Qué es lo más importante en la vida?

    -La tranquilidad en la familia. Y la salud.

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