• Sanidad financia el sistema que evita los pinchazos a los niños diabéticos

    La monitorización de la glucosa con sensores también mejora el control de la enfermedad

    r. romar redacción / la voz.

    A Alba le diagnosticaron diabetes mellitus tipo 1 a los seis años y a los ocho quedó enganchada a una bomba de insulina. Desde entonces su vida se convirtió en una rutina constante y molesta, sometida a continuos pinchazos, doce veces al día e incluso más, para medir el nivel de glucosa en la sangre. Hasta que a los diez el Sergas asumió, lo que ocurre en muy pocas situaciones, la financiación de un sistema de monitorización continúa. Evitó la mitad de los pinchazos. No todos, porque en su caso, al recibir tratamiento continuo de insulina, necesita de las mediciones capilares. Aunque quizás lo más importante es que esta herramienta no invasiva para el control de la enfermedad avisa con antelación mediante un pitido de la aparición de los temidos episodios de bajadas o subidas bruscas de azúcar (hipoglucemia e hiperglucemia). Sigue precisando de una férrea disciplina, pero controla mucho mejor su diabetes. «A miña filla cambioulle a vida totalmente, foi un cambio radical», confiesa su madre, Ana Pérez, presidenta de la Asociación de Nenos e Nenas con Diabetes de Galicia (Anedia).

    Alba, a punto de cumplir los 14 años, no es un caso único. «Hai moitos rapaces como ela», constata Ana. Pero muy pocos en Galicia y España están sometidas a un sistema de monitorización continuo de la diabetes financiado por la Seguridad Social, ya que han de cumplir requisitos muy estrictos para ello. Son, en la mayoría de los casos, pacientes de muy difícil control y a los que se les administra insulina. Existe un paso intermedio, pero igual de importante para los enfermos: el control de glucosa mediante sensores tipo flash. No es un procedimiento de medición continuo como tal, ya que no alerta automáticamente ante un posible riesgo y para conocer los valores del azúcar en sangre hay que pasar un lector que interpreta la información del sensor. Pero supone, en cualquier caso, un enorme beneficio. Esta herramienta está financiada desde ayer por el Sistema Nacional de Salud para niños y jóvenes de entre 4 y 18 años, que a partir de ahora no solo evitarán un mínimo de seis pinchazos al día, sino que también tendrán un mejor control de la patología.

    «Para os clínicos vailles ofrecer unha información de gran valor para a monitorización da enfermidade e para os pacientes suporá un beneficio moi importante para a toma de decisións no día a día», destaca Marcos Couselo, enfermero de la Unidad de Tecnoloxía en Diabetes del Servicio de Endocrinología del Chus de Santiago. En este caso, si se pasa el lector para medir los datos del sensor, que posee un filamento flexible que se inserta debajo de la piel, el sistema flash también aporta información sobre las tendencias -si la glucosa se mantendrá estable, si bajará o subirá-, con lo que también se podrán prever episodios de hipoglucemia e hiperglucemia.

    A la espera del protocolo

    La financiación de la herramienta es efectiva desde ayer. Sin embargo, aún no se aplicará de forma inmediata en Galicia y en otras comunidades, ya que se está a la espera de desarrollar un protocolo que fijará los criterios de inclusión para determinar quiénes podrán ser beneficiarios o no. Este documento lo está elaborando, según avanzó ayer el Sergas, el Ministerio de Sanidad en colaboración con el Servicio Canario de Salud. En un principio se ofrecerá a unos 13.250 menores de toda España, que participarán en un estudio de monitorización dirigido a realizar un seguimiento de los resultados de la técnica y determinar su efectividad. Muchas familias con niños con diabetes ya la utilizan por sus ventajas, aunque tienen que asumir su coste. El dispositivo cuesta 60 euros y debe cambiarse cada 15 días.

    Ana Pérez, la presidenta de Anedia, se mostró ayer satisfecha por la medida adoptada por Sanidad, aunque considera que «non é a solución completa, porque non cubre tódolos casos». El colectivo reclama que sean los médicos, en función de cada enfermo, si el paciente necesita un sistema de monitorización de glucosa tipo flash u oro más avanzado de medición continua. Y que todos sean asumidos por la sanidad pública.

    BAJO LA PIEL

    Un sensor y un lector. El sistema Flash consiste en un dispositivo que tiene un sensor que se adhiere a la piel y que permite medir la glucosa intersticial (entre las células). La lectura se hace de forma sencilla, porque basta con acercar un aparato que dispone de un lector.

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