• Cervantes contra Shakespeare

    César Casal

    Los dos están de aniversario. Pero, como escribió Arturo Pérez Reverte, Cervantes lleva todas las de perder. España es un país en el que hay mucha más memoria histérica que memoria histórica. Así es que el Reino Unido y su Gobierno están dando un decidido apoyo a las conmemoraciones del genio de Shakespeare, mientras que aquí ni al Gobierno en funciones o en defunciones ni a España les importan las velas que sopla el bueno de Miguel. Como le tratamos en vida y muerte, le tratamos cuatrocientos años después. Por lo menos en eso somos coherentes. El Año Cervantes tendría que ser una mina y va camino de ser solo un corta y pega de las instituciones culturales para que por lo menos no les insulten por no hacer nada. Jamás seremos serios. Pero qué nos costaba esforzarnos algo en ser honrados con Cervantes y honrar sus miles de páginas, en las que retrató con alma y calma todas nuestras miserias. Pero es que estos centenarios se preparan con anticipación y la anticipación que practicamos más los españoles es la de la zancadilla. Otra oportunidad perdida. Si los japoneses tuviesen a Cervantes y al Quijote en vez de a Murakami y su prosa de gatos entre Herman Hesse y Paulo Coelho, hubiesen preparado un centenario como el que los ingleses tiene dispuesto a Shakespeare. Para que el mundo entero se gire hacia ellos. Pero nosotros somos más de ídolos como Iker, Casillas y Jiménez. Solo hacemos cola en los estadios y en los baños de los bares de copas. ¿Para qué voy a hacer cola en la casa en la que, por ejemplo, Cervantes vivió en Valladolid si total nunca me leí el Quijote? El milagro es que esa casa esté abierta y se pueda visitar, porque también es más típico que las derribemos y construyamos apartamentos encima de nuestros héroes. Pobre Cervantes, perdió el brazo en Lepanto y la honra en su cuarto centenario.