• «Hace ilusión que te reconozcan tanto esfuerzo y entrenamiento»

    La OMI distinguió a la dotación del helicóptero del Servizo de Gardacostas de Galicia «Pesca 2» por su actuación en el rescate en el «Modern Express»

    MAR G. BALSEIRO viveiro / la voz.

    Carlos Ferreira (Ferrol, 1972) pilotaba el Pesca 2, el helicóptero del Servizo de Gardacostas de Galicia que en la jornada del pasado 26 de enero abandonó la tranquilidad de su base en Celeiro (Viveiro) para acudir a la llamada de auxilio del buque Modern Espress, que naufragó a 148 millas de cabo Ortegal. Una misión de las llamadas de larga distancia, que realizaron en medio de un mar enfurecido, entre olas de 9 metros y vientos de fuerza 8. Salvaron las vidas de seis de los tripulantes. Hace unos días, la Organización Marítima Internacional les otorgó, junto a la tripulación del Helimer 401 con la que compartió operativo, su reconocimiento por el «valor excepcional» que demostraron en aquella misión, en la que consiguieron rescatar a los 22 tripulantes del buque panameño siniestrado. Con 13 años de experiencia en tareas de salvamento aéreo en el mar, Ferreira reconoce el «ánimo» que supone para las tripulaciones el reconocimiento a un trabajo, el de salvar vidas, que requiere «años de esfuerzo y entrenamiento». La noticia la recibió en New Jersey, donde está realizando su entrenamiento anual en simuladores.

    -¿Contentos con el reconocimiento?

    -Hace ilusión, porque al final estás durante muchos años y todas las semanas entrenando para mantener una capacidad de operación, sobre todo en la zona nuestra, la costa noroeste gallega, que es una de las zonas más complicadas de España, y requiere mucho esfuerzo y estar muy entrenado. No lo buscamos [el reconocimiento] pero que de vez en cuando te den un ánimo de este tipo pues parece que estamos haciendo el trabajo bien, y la gente está muy contenta.

    -¿Qué recuerda del rescate de «Modern Espress»?

    -Me quedó la sensación de un trabajo muy bien coordinado, no solo por nosotros sino también por Salvamento Marítimo. Porque había que sacar a mucha gente y había que coordinar los tiempos de los helicópteros de forma que cuando uno estuviese saliendo el otro entrara encima del barco. Era bastante distancia, y en una situación como esta hay que hacer muy bien los cálculos de combustible, tener en cuenta los vientos... porque entre ese punto y tierra no hay ningún sitio donde repostar. Fue una misión muy bien coordinado. Nosotros íbamos para sacar cinco personas y los cálculos que hicimos nos permitieron al final sacar a seis.

    -¿Hay que ser de una pasta especial para dedicarse a salvar vidas?

    -[Risas] No requiere nada especial, pero con el tiempo vas ganando templanza. Es importante estar tranquilo en ciertas situaciones, que no te afecte lo que estás viendo para poder hacer el trabajo porque estás metido a veces en situaciones que hay vidas por el medio. Tienes que abstraerte emocionalmente, y eso lo vas aprendiendo con el paso del tiempo.

    -Una profesión de riesgo y ¿con mucho estrés?

    -Somos dos tripulaciones, hacemos guardias de 12 horas, estás a la espera... son muchas horas de tedio salpicadas con minutos de tensión. Tienes tus entrenamientos, tus trabajos en base rutinarios, formación... La realidad del día a día es tranquila, otra cosa es el momento en el que suena el teléfono y te activa para una salida. A partir de ahí, en ciertas situaciones, empiezan los nervios, aunque también con la experiencia te llega la templanza. Cuando te sale una misión lo primero que haces es todo lo contrario, empiezas a pensar, a diseñar en tu cabeza lo que vas a hacer, qué puedes encontrarte. No es un zafarrancho de combate, todo el mundo se pone a hacer lo que tiene que hacer pero no es una situación de mucha adrenalina, ni en las misiones en sí. La procesión va por dentro, pero en cualquier tipo de misión, por muy extrema que sea, las comunicaciones y lo que hablamos entre nosotros en el helicóptero, mismamente en la de Modern Espress, si escuchas las comunicaciones en cabina, son tranquilas.

    -El engranaje entre el equipo supongo que tiene que funcionar como un puzle

    -Absolutamente, eso es así. Somos cuatro en cada equipo y es fundamental la coordinación y el saber qué puede esperar cada uno del otro. Nosotros básicamente lo que hacemos es entrenar para que esa coordinación sea lo mejor posible. Yo tengo que saber qué piensa, qué va a hacer el rescatador; ellos tienen que saber qué pueden esperar de mí... En todo momento la coordinación es fundamental, porque al final, cuando estás encima de un barco, colgado, de noche, todo va bien pero pasar de una operación totalmente normal a una emergencia propia porque se engancha el cable, porque pierdes el barco de vista es cuestión de segundos. Y esa es la razón por la que tenemos que estar muy entrenados, no nos podemos permitir que eso ocurra. Así nosotros entrenamos todas las semanas con barcos de la Xunta, de Salvamento Marítimo, mínimo cada tripulación dos veces, de noche si es posible siempre.. Hacemos simulacros de evacuación de personas de barcos, de rescate en acantilados con muñecos que simulan personas.

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