• Quiero cocinar como mi abuela

    Los ratos que paséis entre fogones con ellos no se olvidarán fácilmente. Es la receta ideal para alcanzar la felicidad con mayúsculas entre una abuela y sus nietos. Mucho amor, una pizca de paciencia y diversión a tope son sus principales ingredientes. Y si encima sirve para preservar el recetario, el resultado ya es redondo. Aquí van tres ejemplos de las estrellas michelines en sus hogares. Seguro que hay muchos más.

    SUSANA ACOSTA

     «Quere pelar patacas e meterse diante en todo»

    Amelia siempre ha estado en la cocina. Dos décadas trabajando en un bar restaurante y ahora, que está jubilada, lo sigue haciendo para los suyos. Pero si hay algo que le gusta por encima de todo es cocinar para sus nietos. Disfruta ella, pero también esos cuatro comensales tan especiales para los que no escatima elogios. Uno de ellos es Daniela, de apenas seis años, y que ya apunta maneras para la cocina.

    HACER Y PROBAR

    Le gusta hacer, pero también probar. Como bien dice su abuela: «Aproveita para meter o dente en todo». Aun así, tiene preferencias: «É boa comedora, pero o arroz é un dos seus pratos favoritos», confiesa esta vecina de Vimianzo.

    Daniela es de las que se apunta a un bombardeo y cuando tienen tiempo, ella y su abuela no dudan en ponerse manos a la masa: «Como lle deixen, vén comigo a todas partes», confiesa Amelia, que reconoce disfrutar mucho de su compañía. Además Daniela participa en casi todas las tareas relacionadas con la gastronomía: «Quere pelar patacas e meterse diante en todo. Sempre me di que quere cociñar comigo».

    Las exigencias del día a día llevan a esta vecina de Vimianzo y a su nieta a preparar sobre todo cocina tradicional, pero también se atreven con los dulces caseros. La tarta de manzana es una de las favoritas de Amelia por su sencillez: «É moi rica e moi doada de facer», reconoce. También practican con otros dulces. Las tartas de almendra y de coco les salen de escándalo o al menos eso es lo que dice quien las prueba. Sin duda, toda una sobredosis de cariño para chuparse los dedos que acompañará a Daniela durante el resto de su vida.  

    «Siempre me dicen que quieren cocinar conmigo»

    Benedicta es otra superabuela que disfruta tanto de la compañía de los niños, que no resulta extraño que se junten hasta cinco en su cocina: «No son todos míos, pero a veces por entretenerlos quedan conmigo y me lo paso muy bien», asegura esta vecina de Arteixo que reconoce que con quien más practica es con sus nietos, Xoel y Emma.

    Los menores de cinco y doce años se atreven con todo. Les gusta hacer rosquillas, orejas y todo lo que se les ponga por delante: «A la mayor le encanta medir las cosas, mientras que al pequeño le gusta más amasar y probar», reconoce esta mujer que aprovecha siempre que puede para estar con sus nietos: «Viven en Vilagarcía y tratamos de juntarnos los fines de semana», explica Benedicta.

    La cocina es una de las aficiones favoritas de los reyes de la casa, que se lo toman muy en serio cuando se ponen manos a la obra: «Son de los que se ponen mandil y el pequeño tiene que subirse a un taburete para estar cómodo», dice. La pasión es tal que incluso Benedicta les llegó a preguntar si no les gustaría ir a Masterchef Júnior: «Siempre me dicen que no, que lo que les gusta es cocinar conmigo. Les hace mucha ilusión», asegura orgullosa esta abuela, que también reconoce que el ratito que pasa con ellos es uno de los mejores de la semana.

    Para Benedicta, igual que para muchas superabuelas como ella, la cocina es una excusa para pasar un rato divertido con sus nietos, un momento agradable que también sirve para enseñarles más de lo parece: trabajo en equipo, motivación, esfuerzo y, sobre todo, una cucharada grande de amor. 

    «É un momento bonito. Despois vanse acordar»

    Cuatro son los nietos que tiene Carmen. Y a los cuatro les gusta la cocina porque casta le viene al galgo. Estuvo al frente de los fogones de su restaurante en Baio (Zas) «toda a vida», su hijo Braulio García es profesor del Centro Superior de Hostelería de Galicia y su nuera es la cocinera Beatriz Sotelo, miembro del grupo Nove. Así que, todo gira alrededor de la cocina en casa de Carmen.

    Las clases prácticas son itinerantes. Cocina con ellos en Baio, en Cambre y en A Coruña, en función de donde se encuentra. Si en su casa o en la de alguna de sus hijos. El escenario creativo es lo de menos, para ella lo importante es disfrutar de la compañía de sus nietos: «A eles gústalle. Antes viñan polo bar e o que querían era estar na cociña», recuerda Carmen sobre la época en la que todavía tenía abierto su establecimiento.

    En cuanto a las preferencias de los pequeños, reconoce que les encanta amasar y hacer croquetas, pero también se atreven con otros platos como la tortilla o los langostinos rebozados: «Pero por agora non lles deixo darlle a volta, teño medo a que lles pase algo. O que si fan é pelar patacas. Tamén lles gusta limpar o peixe», confiesa.

    Hasta el pequeño de la casa apunta maneras y le divierte ver a su hermano y primos cocinando: «É un momento moi bonito e claro que despois vanse acordar», asegura esta abuela que se queja de que los mayores ya no tengan tanto tiempo libre para cocinar con ella: «Agora xa é máis complicado co colexio», reconoce.

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