• Este sí es un chino de verdad

    ¿Comen las familias chinas arroz tres delicias o rollitos de primavera? En un país inmenso, la gastronomía cambia en cada zona, y es difícil encontrar en Galicia locales que respeten la tradición. En Santiago, el restaurante Hui abre sus puertas con una propuesta marcada por recetas chinas «de verdad», que quiere convertirse en un referente en la capital

    ANTÍA DÍAZ LEAL

    S i van buscando el típico pollo con almendras o el arroz tres delicias, tal vez se hayan equivocado de chino. Porque el restaurante Cocina Hui, que acaba de aterrizar en Santiago, es un «chino chino». Lo dice Peile Lin, que lleva catorce años en Galicia. Llegó para estudiar y ahora ha dado el empujón que faltaba a una familia, con 30 años de experiencia en el mundo de la restauración, para montar un negocio diferente. En la carta de Hui destacan platos tradicionales de la gastronomía china, pero de verdad. De los que comería una familia procedente de este país en su casa. Y es precisamente por la demanda de la comunidad procedente de China, como los estudiantes que llegan cada año a Santiago por lo que se pone en marcha este local. Abrieron a mediados de diciembre en la avenida de Lugo y «ya hemos superado nuestras expectativas», cuenta Lin.

     

    Al frente de la cocina se encuentra Hui , que durante años ha trabajado en los fogones de otros restaurantes. Su mujer, Huiqin, se encarga de la gerencia. Han contado además con el apoyo de Peile y también con el trabajo de sus hijas, las diseñadoras Sixing y Siyi, que firman la decoración de este espacio, clásica y cuidada, con motivos asiáticos.

    En Santiago residen unos 500 chinos, recuerdan desde Hui. Una comunidad para la que el restaurante quiere convertirse en una referencia, recordando su verdadera cocina. Pero también para los compostelanos y los gallegos. Como dice Peile, los auténticos sabores de la comida china están gustando mucho a la gente de la zona.

     

    LAS RECETAS DEL ESTE DE CHINA

    Ternera en sopa con soja, pack choi y tofu laminado, o la panceta de cerdo en salsa roja, junto con los tradicionales baos, las jiaozi, o los huevos cocidos en té aparecen en la carta, junto con pan plano relleno de carne picada, patas de pato o pollo, encurtidos y propuestas como los woks de la casa, de pollo, cerdo o ternera. Y fuera de carta, recetas tan populares en China como el Hot-Pot (un conjunto de comidas que se cocinan en un caldo caliente en el centro de la mesa). Peile recomienda no dejar de probar los tallarines con salsa especial de la casa y el pollo guisado con pan. Muy lejos de los nombres habituales de los restaurantes chinos a los que estamos más acostumbrados, con platos adaptados a los gustos occidentales «pero que no son los que nosotros comemos en casa», recuerda Peile. La variedad gastronómica del gigante asiático es tal que, en realidad, aquí estamos hablando solo de la tradición del este del país, con algunos de sus platos más tradicionales, de los que se pretende respetar la tradición. También en los dulces, con recetas como las galletas de calabaza, el rollito de té matcha o las bolitas de arroz glutinoso. Una propuesta diferente para conocer de cerca recetas tradicionales, de calidad y asequibles.

     

     

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