• El placer de la comida sin camuflaje

    Lejos del bullicio del centro y del periscopio de los turistas de un día, A Coruña esconde una pequeña joya gastronómica en la frontera de dos de sus barrios más humildes y populosos. Entre el Ventorrillo y las Conchiñas, a tiro de piedra del estadio de Riazor, la Marisquería O Cancelo cumple 43 años de servicio ininterrumpido a sus clientes.

    FRAN ESPIÑEIRA

    Juan Manuel Doldán (1971) es el encargado del local que abrió su padre, Manolo, ya jubilado. Pero la esencia es la misma: el secreto está en la materia prima, que se presenta al estilo tradicional y sin trampas ni camuflajes en salsas imposibles o decoraciones prescindibles. La carta como tal no existe más que para el que la demanda. Pedir se convierte en un intercambio de pareceres entre el cocinero y los clientes. Sus productos, siempre frescos, llegan directos de la lonja, donde todos los días acude Juan a las cinco de la mañana. Por eso, sus centollas no paran de recibir elogios y se han convertido en una de las cartas de presentación de su local, especialmente para aquellos foráneos más osados que se atreven a abandonar el centro de la ciudad. Lo mismo podría decirse de sus camarones y percebes. Para los amantes de la cocina más elaborada, es muy recomendable el arroz con bogavante o cualquiera de los pescados del día, elaborados al gusto del cliente, tanto a la plancha como en caldeirada. Los postres, todos ellos caseros, son otra parada inexcusable. Aunque haría falta otro estómago para poder degustarlo todo.

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