• «Me decían: 'Cómo no haces cosas antes de ser mamá'»

    Cuatro madres de distintas franjas de edad comparten su experiencia

    m. cedrón redacción / la voz.

    Cuando Enma iba a las clases de preparación para el parto, a sus compañeras de aula les sorprendía que fuera a ser madre tan tempranamente. «Me decían: ‘Cómo no aprovechas para hacer otras cosas antes porque aún eres joven’, pero yo tenía claro que era la edad ideal», relata esta mujer de 25 años, mamá de un bebé de poco más de un mes. Aunque desde que recuerda ha tenido instinto maternal, no tenía un plazo marcado para hacerlo efectivo. Únicamente llegó el momento oportuno y no lo pensó. Eso que vive en A Coruña, una de las comarcas en las que más se retrasa la edad de la maternidad. «Llevaba cinco años con mi pareja, me casé joven y creíamos que era el momento ideal para disfrutar del pequeño y de cómo va creciendo. Cuando llegue a adulto todavía tendremos mucha energía y podremos disfrutar de los nietos mucho más», razona. Enma es de Colombia. Allí las mujeres se estrenan mucho antes. Quizá por eso le choca que en Galicia la gente se sorprenda. «En mi país -explica- las chicas de mi edad ya han tenido hijos. Casos como el mío no son extraños. También veo que en España la gente lleva los cuarenta mucho mejor, como que la gente aquí es más saludable».

    ESTEFANIAPADINH

    «Tengo suerte porque mi empresa permite conciliar»

    Estefanía Padín tiene ahora 32 años, y tuvo a su pequeña a los 31. Ahora la niña tiene cuatro meses. «Quería ser madre, pero la verdad es que ella llegó de forma inesperada. No tenía instinto maternal hasta que el bebé llegó. Es preciosa», corrobora. Ella está en la media de edad en la que las mujeres gallegas son madres por primera vez, una circunstancia que cada vez van retrasando más. Quizá porque tener un hijo implica hacer una labor de equilibrio horario importante. Trabaja en una empresa de Narón, donde le han dado todo tipo de facilidades para conciliar. «No guardo ninguna queja en ese sentido. Tengo suerte porque mi empresa me permite conciliar. He juntado la baja maternal con la lactancia y las vacaciones, lo que me va a permitir estar con ella hasta que cumpla cinco meses, pero estoy haciendo un banco de leche para poder darle pecho durante más tiempo porque una vez que comience a trabajar no voy a poder hacerlo», explica. Todas esas facilidades ayudan a la hora de cuidarla y criarla, pero le habría gustado que «España y Galicia estuvieran al nivel de Europa en este terreno. Estuve viviendo en Reino Unido y allí hay muchos más beneficios para las familias que tienen hijos. Desde una ayuda semanal hasta que cumplen los dieciséis años, a subvenciones para el pago del alquiler...».

    «Elegí ser madre en solitario de forma muy consciente»

    Antes de 1996 Eva Graña no habría podido contar con el respaldo de la ley para ser madre en solitario. Tenía una pareja que no la acompañaba en su deseo de ser madre. Eva primó su sueño y decidió cumplirlo en solitario. Empezó a intentarlo a los 32 años, pero un problema de fertilidad lo fue retrasando. Lo logró cuando tenía 36 años. Ahora tiene 38 y es madre de un niño de dos. «Elegí ser madre en solitario de forma muy consciente. La nuestra es otro tipo de familia en la que no hay progenitor. La historia familiar de mi hijo es diferente y lo sabe desde que estaba en la barriga». La maternidad en solitario, como explica esta mamá de Cangas, es una opción que toman cada vez más mujeres, que acuden a un donante para ser madres. Eva es la delegada de la Asociación Madres Solteras por Elección en Galicia. Periódicamente se reúnen para que sus hijos vean que no son los únicos que tienen una familia monoparental como la de Eva, en la que no hay figura paterna. El modelo no es más que parte de un cambio social en el que el abanico de hogares es cada vez más amplio.

    MARTAEIROAH

    «La edad te da estabilidad y tienes más paciencia»

    Marta Eiroa es de Arteixo. Tiene dos hijos. El primero lo tuvo a los 39 años y el segundo, a los 41. Este acaba de cumplir cuatro meses. Marta pertenece a ese grupo creciente de mujeres que han hecho algo que sorprendería bastante a la generación de sus madres: aguardar a los lindes de la cuarentena para traer un primer hijo al mundo. Pero como afirma esta mamá no hay una edad mejor o peor, «solo hay que tener ganas». Porque, aunque suene tópico, dar el paso cambia la vida. En el mismo sentido, subraya las virtudes de ser madre a su edad: «Los años te dan estabilidad y tienes más paciencia para todo». Y eso es algo que hace falta, sobre todo cuando los hijos se llevan tan pocos años. «Hay que dedicarles mucho tiempo», apunta también, pero es verdad que juega con ventaja. «Hay cosas que a lo mejor a una chica con menos experiencia le pueden agobiar más, pero a ti ya no te agobian. Esa calma es la capacidad que te da la experiencia vital que acumulas». Aunque es verdad, apunta, que los cuarenta de ahora no son los de hace treinta años. Sobre todo, porque el modo de vida es otro.

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