• Europa dispone de buques en Ferrol y Vigo contra la contaminación marina

    El «Monte Arucas» efectuó un ejercicio dentro de las evaluaciones trimestrales

    Carla Elías Ferrol.

    Pasadas las ocho y media de la mañana, el buque con amarre en Ferrol Monte Arucas partió rumbo a la ría de Ares-Betanzos con un claro objetivo: desplegar sus potencialidades en la lucha contra la contaminación marina. Un ejercicio que el domingo fue simulación dentro de las evaluaciones trimestrales que realiza la Agencia Europea de Seguridad (Emsa), pero para el que estaría preparado en cualquier momento en caso de convertirse en una realidad.

    Se trata de uno de los barcos contratados por la Emsa para actuar en caso de una emergencia por polución marina. «Con nuestros medios complementamos las capacidades de los Estados miembros de la Unión Europea. Activan estos recursos cuando los recursos nacionales no son suficientes para afrontar la respuesta a un incidente de contaminación de magnitud importante», explicó Víctor Díaz, coordinador de la sección de Asistencia a la Respuesta dentro de la Unidad de Servicios de Lucha contra la Contaminación de la Emsa.

    La agencia gestiona una flota de 18 barcos por toda la costa europea. En la Península Ibérica cuentan con cinco: el Ría de Vigo, en Vigo; el Monte Anaga, en Algeciras; en Las Palmas, el Mencey; el Bahía Tres en Portugal; y el Monte Arucas en Ferrol. Tiene también dos bases logísticas de operaciones con equipamiento que se proporciona a los países para ser utilizado en otros barcos -en Escocia y en Polonia- y cuatro almacenes de dispersantes y medios de aplicación -en Chipre, Malta, Portugal y Las Palmas-.

    El Monte Arucas actuará principalmente si se solicita para una eventual catástrofe en la costa gallega o en el golfo de Vizcaya, aunque en caso de ser necesario podría ser requerido en cualquier otra parte de Europa. «La disposición de estos medios está basada en un análisis de riesgos por zonas geográficas», señaló Díaz.

    Respuesta rápida

    El Monte Arucas pertenece al Grupo Ibaizabal y lleva siete años ligado a la lucha contra la contaminación. Su labor comercial consiste en el transporte de fuel a empresas como Repsol o Forestal del Atlántico. Pero en caso de ser alertados por Emsa sería prioridad la lucha contra la contaminación y, una vez requeridos por el país, el buque tiene capacidad para salir hacia el punto en 24 horas.

    ¿Se podría haber atajado un desastre como el del Prestige con todos los medios desarrollados desde entonces? España cuenta con un Plan Nacional de Contingencias por Contaminación Marina del 2001. Los medios europeos se movilizarían en caso de no ser suficientes los nacionales. «Estaríamos en disposición de luchar contra la contaminación, de controlar su avance y proteger las zonas que se consideren importantes o sensibles», destaca Jon Ander Arqueta, inspector náutico del Grupo Ibaizabal y coordinación de operaciones para los ejercicios y actuaciones anticontaminación.

    Despliegue de dos barreras oceánicas que pueden alcanzar un kilómetro de largo

    La primera fase del ejercicio que se efectuó el viernes fue el despliegue de una de las barreras oceánicas de las que dispone el buque. «Este tipo tienen unos anillos en espiral interiores que son los que le dan la flotabilidad a la misma», explicó Arqueta. Pueden trabajar en condiciones extremas de mar, destacó. Cada barrera mide 500 metros de largo y, si se interconectan las dos de las que dispone la embarcación, podría alcanzar una longitud de un kilómetro.

    En el caso del último ejercicio, uno de los barcos de Amarradores del Puerto de A Coruña se sumó a la actividad ayudando a desplegar la barrera hinchada haciendo una forma de «J», pero en una situación real sería el país que coordina la recogida el que decidiría qué buque se uniría a este despliegue. Desde el puente, el capitán Eloy García es el encargado de distribuir las órdenes y poner en contacto a los amarradores con el primer oficial en cubierta, Joaquín Castro, que coordina la disposición. Ambos buques navegaron a una velocidad menor de dos nudos para efectuar la recogida.

    Una vez está el vertido recogido en la barrera se introduce en el agua el skimmer, un dispositivo con el cual se bombea el producto recogido hacia los tanques del barco. Se puede adaptar tanto a un vertido más o menos denso.

    Dos tangones para actuar de forma rápida

    La segunda fase del ejercicio consistió en el despliegue de los dos tangones. Se extienden uno a estribor y uno a babor, casi rectos haciendo un pequeño ángulo con el buque. «En esa disposición el barco procede a la recogida navegando despacito y haciendo la limpieza de la zona», recalca Arqueta. Estas estructuras pueden medir unos 22 metros de largo. En la zona del vértice cuenta con un vertedero. «Está protegido por unas rejillas y dentro cuenta con una bomba para evacuar el producto recogido a los tanques del barco». Las ventajas de este sistema: los tangones se despliegan en apenas minutos, no es necesaria coordinar la actuación con otra embarcación, y el propio barco puede dirigirse por la zona. «Es un medio muy efectivo y muy sencillo de ponerlo en el mar», destacó el responsable de la embarcación.

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