• El desafío americano

    Como responsable de diseño del Grupo Chrysler durante 15 años, Tom Gale sería capaz de situar al fabricante en primera línea, creando expectación con los «concept cars» presentados en los Salones del Automóvil y renovando completamente la imagen de uno de los mayores fabricantes estadounidenses.

    Ignacio Ferreiro González

    A finales de los años 80, el grupo americano Chrysler producía solamente automóviles con tracción delantera, aunque contemplaba para su próxima generación de modelos la posibilidad de otras configuraciones, y para recordar a su clientela su tradición de tracción trasera se planteó el desarrollo de un modelo de exhibición que volviese a los orígenes de los deportivos puros. El entonces presidente de la corporación, Bob Lutz, apasionado de los automóviles clásicos, apoyó la iniciativa, para la que se contaría con la colaboración de Carroll Shelby, creador del AC Cobra de 1962, y que tendría como resultado el prototipo expuesto en el Salón del Automóvil de Detroit en enero de 1989. Para evidenciar su parentesco con el Cobra, el modelo se denominaba Viper (Víbora) y se le añadía RT/10 para aclarar que se trataba de un tracción trasera con propulsor de 10 cilindros.

    La respuesta del público fue tan entusiasta que aquel show-car se convertiría en un modelo de producción, y en 1992 comenzaba a comercializarse en la misma versión roadster del prototipo, a la que se sumaría un año más tarde el coupé. Equipado con un motor V10 de aleación de 8 litros de capacidad y 400 CV de potencia desarrollado por los ingenieros de Lamborghini, en aquel momento propiedad de Chrysler, se trataba de un deportivo poco sofisticado, pero que podía medirse sin complejos con modelos como el Porsche 959 o el Jaguar XJ220, y superar en aceleración al Ferrari F40. No tardaría además en hacer acto de presencia en los circuitos, en los que su versión de competición, el Viper GTS-R, alcanzaría éxitos importantes a ambos lados del Atlántico, incluyendo las tres victorias en su clase en Le Mans en 1998, 1999 y 2000; otras tres absolutas en Nürburgring en 1999, 2001 y 2002, y cinco temporadas como ganador del Campeonato de la FIA GT.

    La carrocería del modelo, un cóctel explosivo en el que parecían combinarse con el Cobra y los ingredientes propios algo de Jaguar y de Ferrari, había sido encomendada a Tom Gale, un diseñador incorporado en 1967 al entonces recién formado departamento de diseño de Chrysler, y que desde 1985 ocupaba una vicepresidencia del grupo como responsable absoluto de diseño, tras haber pasado por los departamentos de diseño exterior e interior. Dirigiendo el equipo en el que participaba también el diseñador Craig Durfee, Gale tendría con este modelo su éxito profesional más reconocido, pero su labor profesional jugaría además un importante papel en el resurgir del grupo Chrysler durante los 90.

    Tras los problemas financieros atravesados durante los 70 y 80, Gale renovaría completamente la imagen de la marca con un radical cambio de rumbo que abandonaba la rígida y convencional apariencia de modelos anteriores para sustituirla por una línea dinámica y fluida, de la que una primera muestra era el Portofino, un concept car presentado en Frankfurt en 1987, y que continuaría con otros prototipos como el 300 (1991), el Thunderbolt (1993), el Atlantic (1995), el Phaeton (1997) o el Chronos (1998). Siguiendo esta misma línea establecería para los modelos de producción la configuración cab forward, que conseguía mayor habitabilidad del espacio interior adelantando la posición del habitáculo, al mismo tiempo que mejoraba las condiciones aerodinámicas, que se materializaba en modelos como el Concorde (1992), el Intrepid (1993) o el Neon (1994). Responsable también de otros modelos deportivos, como el Dodge Stealth de 1991, de la renovación del pick-up Dodge Ram en 1994, y de un modelo tan particular como el Plymouth Prowler de 1997, Gale intervendría incluso en la versión de producción del Lamborghini Diablo de 1990, a partir del diseño de Marcello Gandini.

    Nacido en 1943 en Flint, Michigan, donde su padre trabajaba como ingeniero para la Buick de General Motors, y antes su abuelo había trabajado ya en la industria del automóvil, Gale había cursado estudios de ingeniería en la Universidad Estatal de Michigan, graduándose en 1966 para incorporarse poco después al grupo Chrysler, en el que permanecería hasta su retirada en el 2000, tras la adquisición de aquel por Daimler Benz.

     

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