• Podemos da la espalda al decreto del alquiler y eleva la presión sobre Sánchez

    Inflige al Gobierno una dura derrota justo antes de la tramitación presupuestaria. Opinión: La vivienda disimula a Errejón. Por Fernando Ónega

    Mercedes Mora Redacción / La Voz.

    El gozo, en un pozo. El del Gobierno, tras el primer aviso serio de Unidos Podemos con la vista puesta en una tramitación presupuestaria que se adivina azarosa. La formación morada dio la espalda este martes en el Congreso al decreto con el que el Ejecutivo de Pedro Sánchez pretendía pinchar la burbuja del alquiler. O al menos paliar sus efectos. Y que incluía medidas como la de ampliar la duración de los contratos de tres a cinco años o limitar la cuantía de las fianzas a dos meses de alquiler.

    No ha podido ser. La formación de Pablo Iglesias echó este martes por tierra las aspiraciones del Ejecutivo, y votó en contra del texto. La razón, en palabras de su portavoz, Irene Montero, que no recogía los acuerdos que pactaron en su día Sánchez e Iglesias en la negociación para sacar adelante las cuentas del Estado. Unidos Podemos exigía, sobre todo, que se pusiera límite al precio de los alquileres. Un tope que no figuraba en el decreto del Gobierno y sobre el que no pocos juristas aseguran que plantearía dudas legales.

    «Es solo un primer paso», dijo el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, el encargado de defender la aprobación del texto, en un intento de reconducir una negociación que duró hasta este mismo martes. Los de Iglesias querían que el documento incluyera que los ayuntamientos y comunidades pudieran poner coto a los precios en las zonas más afectadas por las subidas, además de una definición de vivienda vacía, o un preaviso de seis meses en el contrato de arrendamiento antes de tener que desalojar el piso, tal y como se recogía en el acuerdo presupuestario al que llegaron en octubre con los socialistas. «Se trata de una oportunidad que no debemos perder. Las oportunidades se presentan y se aprovechan o se desaprovechan», volvía a la carga el número tres del PSOE para intentar convencerlos. Todo en vano.

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    El decreto no consiguió salir adelante. Cosechó el voto en contra de 243 diputados del PP, Ciudadanos, Podemos, ERC y Bildu. Solo lo respaldaron los 103 escaños del PSOE, Coalición Canaria, Compromís, PDECat y PNV.

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    La reforma del alquiler, la más efímera de la historia, se convierte así en la primera derrota que sufren este tipo de iniciativas excepcionales desde que gobierna Sánchez. De hecho, es el cuarto decreto ley sobre medidas urgentes que se tumba desde que está vigente la Constitución. El último fue en el 2017. Versaba sobre el sector de la estiba y se produjo el 16 de marzo de ese año, informa Efe. Ese día el grupo parlamentario de Ciudadanos se abstuvo y la minoría en la Cámara del grupo del PP le impidió sacar adelante la reforma tal y como había sido redactada por el Ejecutivo, entonces presidido por Mariano Rajoy.

    Pero puede que no esté todo perdido. O eso al menos es lo que se deduce de las palabras de la diputada de En Comú Podem y responsable de vivienda Lucía Martín, quien durante el debate incidió en que el voto en contra de Unidos Podemos «no busca humillarles, ni hacerles daño, ni deshacer el espíritu de la moción de censura, sino que es un acto para exigir medidas valientes que protejan a la mayoría de la ciudadanía». Queda pues en el aire la posibilidad de reconducir la situación y que varíe la postura de su partido.

    Sabor agridulce

    Con todo, la jornada parlamentaria de este martes dejó una sensación agridulce en el Gobierno, que logró sacar adelante otras siete medidas de urgencia días antes de que comience el examen a los Presupuestos.

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