• China crece al 6,6 %, el ritmo más lento en casi 30 años

    Los últimos datos demuestran que la segunda economía mundial está acusando el impacto de la guerra comercial con Estados Unidos

    M. Puerto Pekín / E. La Voz.

    China ha confirmado que su economía se ralentiza. El gigante asiático ha registrado una expansión del PIB del 6,6 % en el 2018, el crecimiento más bajo de los últimos 28 años. Los datos del último trimestre ponen de especial manifiesto que la segunda economía mundial está acusando el impacto de la guerra comercial con Estados Unidos.

    China aporta un tercio al crecimiento global y su desaceleración alerta sobre el riesgo de entrar en una nueva recesión.

    Los datos que publicó este lunes la Oficina Nacional de Estadística reflejan cómo la economía china pierde fuerza. El PIB creció en el cuarto trimestre del 2018 un 6,4 % en relación al mismo período del año anterior, un nivel que no se registraba desde el 2009, en plena crisis financiera mundial. La administración china destaca que el dato oficial de crecimiento anual del 6,6 % cumple con los objetivos que se había marcado, en torno al 6,5 %. Y periódicos estatales como Global Times van más allá al asegurar que el dato del PIB demuestra «la resistencia de la economía china en medio de las tensiones comerciales con Estados Unidos y la debilidad de la demanda mundial». Sin embargo, los diferentes indicadores muestran una rápida ralentización de la economía en el último trimestre del 2018.

    Lejos de los datos del 2017

    La producción industrial se ha expandido un 6,2 % anual, pero en los meses de noviembre y diciembre no ha superado el 5,7 %, quedando así lejos del 6,6 % registrado en el 2017. Tampoco dejan datos muy prometedores las exportaciones. Durante el mes de diciembre, registraron la peor caída de los últimos dos años, un 4,4 % interanual; mientras que las importaciones retrocedieron un 7,6 %. Las ventas al por menor también han caído y la confianza del consumidor se ha resentido. Además, las ventas de coches han descendido por primera vez en tres décadas.

    La guerra comercial con EE.UU. ha sido el detonante, pero China debe hacer frente a problemas estructurales que incluyen controlar el endeudamiento, estimular el consumo interno y reconvertir su obsoleto y sobredimensionado sector público. Pekín aspira a estabilizar su economía en el segundo semestre del año y espera un crecimiento más lento para el 2019.

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