• «Las emociones son las que nos mueven»

    Nacida en Salamanca, inauguró ayer en Carballo la exposición «A árbore de Beba»

    V. Couto, P. Blanco Carballo / La Voz.

    «De un tiempo a esta parte, afortunadamente, el estudio del desarrollo emocional viene con fuerza», dice Esther Chamoso (Salamanca, 1980). Integrante activa de la asociación de artistas Crea Formas, inauguró ayer en la Galería Garabato de Carballo -con música incluida a cargo de Ceci y Ramón Burillo- la exposición A árbore de Beba. Horas antes contaba en Radio Voz Bergantiños cómo la pintura y demás disciplinas artísticas, en particular, y muchas otras actividades, en general, pueden llegar a ser terapéuticas. En los últimos tiempos, y en ese mismo camino, ya sea con películas (como Inside Out, Del revés) o libros que abordan este tema, las emociones de los niños -y de los adultos- han venido ganando atención. La iniciativa de esta salmantina es una prueba de ello: así, su muestra, aunque abierta a todo aquel que quiera visitarla hasta el 5 de diciembre, está dedicada especialmente al público infantil.

    Esther, quien llegó a Carballo por motivos laborales, es arquitecta técnica, pero la pintura llamó a su puerta hace ya tiempo y, a través de distintos cursos, fue avanzando en conocimientos, sumándose así a un colectivo que aglutina a variopintos artistas de la Costa da Morte. En A árbore de Beba, lo que trata es de «reflejar las emociones que los niños sienten en determinados momentos». Se hace a través de la protagonista, una pequeña que va viviendo junto a su árbol favorito determinadas situaciones muy comunes en edades infantiles, de modo que así se facilita la comprensión de los niños acerca de los sentimientos que ella tiene. En principio, Beba es un personaje inventado, por más que de algún modo tiene cosas de la propia Esther: ella empezó a pintar haciendo tiras cómicas de situaciones que le ocurrían. «Todo empezó como un juego, para intentar reírme de situaciones que a mí me generaban estrés, situaciones desagradables. Descubrí que el dibujo servía para relativizar los problemas, para llevarlos de mejor manera», detalló en Radio Voz. Así, también mucho a través de redes sociales como Facebook, la fueron animando para «hacer algo más», y de ahí surge esta exposición en la galería Garabato, probablemente como antesala de otras que, si todo va bien, irán viniendo.

    Mirar en el interior

    Por más que dirija la muestra hacia un público infantil, también el niño interior de los adultos tiene allí su hueco, toda vez que, como ella misma dice, «es un tipo de dibujo para el que no necesitas tener grandes conocimientos de arte para que te guste o para que te disguste, para que te emocione o para que no te haga sentir nada». Accesible a todos, a través de un estilo sencillo, fresco y natural.

    ¿Qué pueden aprender los adultos de Beba? Quizás, afirma Chamoso, a pararse. Detenerse «para ver qué sentimos nosotros, cómo lo sentimos, cómo lo exteriorizamos, cómo podemos gestionarlo, o por lo menos dar el paso para que la gente hable de ello». La salmantina está convencida de que vivimos en un mundo en el que apenas nos paramos a hacer este ejercicio de testar sentimientos, «porque estamos aturullados con otra serie de cosas». Sin embargo, lo ve muy necesario, y es ahí donde señala que el estudio del desarrollo emocional viene pisando fuerte, con muchos expertos dedicados a este tema: «Es importante que cada uno de nosotros mire en su interior, porque al final las emociones son las que nos mueven, pese a que a veces no queramos verlo». Esther encara con «mucha ilusión, trabajo, esfuerzo, nervios y dudas» esta primera exposición en la galería de Mon Lendoiro, que se ha convertido en un punto de encuentro para artistas. Un «compendio de emociones», como ella misma señala. De momento, prefiere «empezar despacio y afianzar». Ya pronto vendrán nuevos proyectos con Crea Formas, como una nueva edición de Mercarte. Por lo de pronto, Garabato ofrece la oportunidad de acercarse al arte de Chamoso.

     

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