• «El primer paso es educar a las personas para evitar maltratos»

    Junto a un grupo de activistas animalistas, ha decidido reiniciar la actividad de Moura a escala comarcal

    Antón Parada

    Hace unos meses nacía el Grupo de Convivencia y Protección Animal de A Pobra, que estrenaba su actividad con una campaña de señalización de excrementos de mascotas en la vía urbana. El éxito que comenzó a cobrar este colectivo de carácter local empezando a establecer refugios para animales abandonados en domicilios ha sido determinante para que parte de la agrupación se haya decidido a recuperar la actividad de la protectora Moura. Ander Rivas Serrano (San Sebastián, 1992) integra dicho equipo.

    -Han aprovechado bien la romería de Moldes para anunciar el esperado regreso de Moura, ¿cómo se ha desarrollado la campaña de cuestaciones en la cita?

    -La gente ha respondido bien, la recogida de fondos en Moldes servirá para destinar esos recursos a acciones como la esterilización de animales que han sido salvados o a la propia manutención de estos. Hay que entender que entre los casos que recibimos llegan heridos o desnutridos que precisan atención veterinaria y es necesario sufragar esos gastos.

    -¿Cómo se está configurando la nueva estructura de Moura?

    -Lo cierto es que ya llevamos un tiempo trabajando plenamente como Moura. Ahora mismo estamos en la fase previa a la elección de la nueva directiva, que se resolverá en las próximas semanas. Ya hay varios voluntarios y tenemos las puertas abiertas a todo el mundo que desee colaborar, ya sea mediante la donación de fondos, integrándose en la protectora o prestándose a acoger animales en su hogar. Para ello hemos habilitado el correo electrónico infoprotectoramoura@gmail.com o a través del número de teléfono 881 163 821.

    -¿Cuál será el papel del Club de Grupo de Convivencia y Protección Animal en el futuro?

    -Se mantendrá la actividad local y seguiremos trabajando físicamente en A Pobra. Moura operará a nivel comarcal, con mayores expectativas. Si antes nuestra actividad era de carácter informativo y de recogida de algún animal, ahora nos convertiremos en una auténtica protectora para todos los animales en general. Por ejemplo, intentaremos dar respuesta a posibles alertas de desnutrición. Todavía estamos asesorándonos para no cometer ningún error. En principio Moura se gestionará desde A Pobra, pero nuestra intención es que en el futuro se unan más personas para cubrir determinadas áreas geográficas de Barbanza.

    -¿Qué nuevas líneas están estudiando seguir?

    -No se han trazado todavía, pero tenemos claro que apostaremos por la concienciación. El primer paso es educar a las personas para evitar maltratos. En A Pobra, tras la campaña de sensibilización sobre los excrementos se ha notado cierta mejoría. Pero se deben repetir periódicamente para que no caigan en el olvido. Estos eventos tienen efecto disuasorio, pero si no hay multas después acaban volviendo al mismo punto. Al fin y al cabo es una ley que hay que cumplir.

    -¿Hay novedades respecto a la consecución de instalaciones donde alojar a los animales?

    -Estamos saturados y seguimos buscando un lugar físico. Llegará un momento en el que las casas de acogida no serán suficientes y el problema acabará volviendo a la calle. Verás, tenemos a una perrita que acaba de salir de un posoperatorio y que se está quedando en casa de una compañera, pero ella solo puede mantenerla unos días. Agradecemos muchísimo esta gran labor desinteresada. A la gente le cuesta dar el paso, pero después siempre repite.

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