Susana Luaña Louzao

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«Por precio te quita un cliente cualquiera; por calidad, no»

Tras su divorcio se vio sola con dos niños pequeños y tenía dos salidas: la hostelería familiar o la comercialización de marisco, que ya conocía por sus años de casada. Se decantó por lo segundo y empezó de prestado en un local de una amiga. Veinte años después, Linamar tiene un centenar de trabajadores y factura 22 millones al año. «Sí, crecimos, pero espero que nunca perdamos el alma».

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«Somos flexibles, no tenemos horarios, tenemos soluciones»

«Pekecha soy yo. Mido 1,60 y peso 52 kilos». Y en efecto, su empresa es un reflejo de su personalidad, de un mundo de soluciones para hacer fácil lo difícil tanto en márketing como en diseño digital, enriquecimiento personal, innovación o creatividad. Todo lo que toca Verónica Ramallal con la varita mágica de su poder de comunicación, crece. Es Pekecha.