Industria quiere adjudicar los nuevos parques a final de octubre

La Voz

ECONOMÍA

La Consellería de Industria pretende adjudicar los 2.325 nuevos megavatios eólicos a finales del próximo mes de octubre. En pocos días culminará el plazo abierto para que los aspirantes corrijan los defectos detectados en sus ofertas.

El departamento que dirige el nacionalista Fernando Blanco quiere publicar la lista definitiva de los admitidos a la vuelta del mes de septiembre. Y emitir el veredicto final en un plazo no superior a los 50 días desde entonces. Este calendario permitiría resolver el concurso antes de noviembre, para que los primeros proyectos puedan tramitarse a lo largo del año 2009 y comenzar las obras entre ese año y el 2010. De cumplirse, este ritmo permitiría tener operativos los nuevos molinos entre los años 2011 y 2013.

La consellería espera que los 2.325 megavatios en juego le aporten a Galicia 5.000 millones de euros de inversión, y casi 2.000 de ellos servirían para ejecutar los proyectos industriales asociados al concurso, algunos tan destacados como el traslado de Ence o la consolidación de nuevas agrupaciones en el sector lácteo gallego.

Lo más sorprendente de este nuevo escenario es que parece no guardar una relación directa con la crisis. Más bien al contrario. Grandes constructoras nacionales muy interesadas en el sector energético han apostado por acudir al concurso de la Xunta para hacerse con una parte del nuevo pastel eólico.

Se trata de una tarta muy apetitosa. A pleno rendimiento, los cerca de 3.000 molinillos que poblarán dentro de cinco años el territorio autonómico (con una potencia conjunta de 6.500 megavatios) serán capaces de extraer del viento unos 1.500 millones de euros cada doce meses, con unos beneficios anuales calculados en el entorno de los 200 millones de euros, casi 34.000 millones de pesetas.

Setenta millones de beneficio

Solamente los parques de nueva creación desde ahora hasta el 2012 requerirán una inversión próxima a los 3.000 millones de euros, pero serán capaces de facturar en conjunto algo más de 500 millones, con unos márgenes de beneficio que rondarán los 70.

Un molinillo de un megavatio adjudicado se cotiza a un millón de euros. Y si está en funcionamiento vale dos millones. Para evitar reventas espúreas, como las ocurridas con las primeras autorizaciones rubricadas en Galicia entre 1995 y 1999, la Xunta ha prohibido los traspasos sin un permiso expreso de Industria.