Mucho más larga y profunda de lo previsto cuando se inició, la crisis financiera extiende sus tentáculos. Ha sembrado la desconfianza en los sistemas bancarios, precipitado que EE.?UU. roce la recesión, contribuido al repunte de la inflación en Occidente, desacelerado la economía europea y ocasionado que el sector inmobiliario español emprenda una caída que dista bastante del deseado aterrizaje suave. En total, la pérdida de capitalización del sector bancario ronda el medio billón de euros. Las seis entidades del Ibex-35 español han visto volatilizarse más de 36.000 millones.
1 ¿Alguien ve la luz al final del túnel? Los analistas más ortodoxos se limitan a recordar ahora que todas las etapas de auge conllevan excesos que precipitan el cambio de ciclo. En este caso, la euforia ha ido acompañada de una innovación financiera bajo escaso control. Los expertos sugieren que tardarán meses en aflorar todos los daños en las cuentas de las entidades. En la economía no financiera, lo importante es frenar la inflación. Entonces se producirá una bajada simultánea de tipos en todas las zonas, y este estímulo hará que vuelvan a crecer el consumo y la actividad productiva.
2 ¿Por qué nadie anticipó la intensidad de la crisis? Las hipotecas basura de EE.?UU. Créditos concedidos a clientes con casi nula posibilidad de pago eran empaquetados por los intermediadores en forma de productos derivados o titulizaciones (cesión del derecho a cobrar una deuda). Sin que el comprador final tuviera conocimiento exacto del peligro porque la agencia de calificación les concedía un rating AAA, que lleva asociado un riesgo muy bajo. Esos productos dañados se incorporaron a la cartera de grandes entidades, y eran inversiones no incluidas en sus balances, con lo que escapaban al control rutinario. Los efectos se han ido destapando con la presentación de cuentas de las sociedades.
3 ¿La gran banca española hizo lo mismo que la internacional? No tenía necesidad de invertir en hipotecas basura porque la demanda en España crecía a un ritmo anual superior al 30%. Toda esa actividad crediticia está incorporada al balance, lo que genera máxima transparencia. La estrategia de negocio es distinta y el Banco de España, además de ejercer una severa vigilancia, ha obligado a las entidades a realizar provisiones en tiempos de bonanza para usarlas ahora. La debilidad más notable de bancos y cajas es su participación en el sector inmobiliario y la dependencia de este para seguir creciendo. No hay hipotecas de alto riesgo, pero se han dado por el 100% del valor de tasación. Tipos de interés altos y negativa evolución del empleo ?(algo que ya se empieza a percibir) pueden complicar la situación.
4¿Por qué se está produciendo el contagio? Algunos analistas, de forma interesada, han extendido el riesgo de las hipotecas basura a los países que han experimentado un recalentamiento inmobiliario, España y el Reino Unido sobre todo. Pero hay otras dificultades que van más allá de la imagen: la desconfianza se ha instalado en los mercados y los grifos de la financiación mayorista se han cerrado.
5 ¿Cuándo se vio afectada la economía real? La economía de EE.?UU. ya presentaba fuertes desequilibrios cuando estalló la crisis. Ahora, hasta la OCDE admite que Estados Unidos podría estar al borde de la recesión. La economía europea, en plena fase de despegue, se ha visto tocada por las incertidumbres. La española, tras quince años de expansión, ya mostraba signos de declive, que se han acentuado con la rápida desaceleración del sector inmobiliario.
6 ¿Tiene algo que ver la escalada del petróleo con la crisis? El Fondo Monetario Internacional así lo ha reconocido. El fuerte encarecimiento del crudo se debe, en buena parte, a factores especulativos. Las materias primas se han convertido en atractivas oportunidades de inversión en momentos de desplome bursátil y fuerte pérdida de valor del dólar en su canje con el euro.
7¿Por qué se produce la extrema volatilidad de la Bolsa? Es el reflejo de la desconfianza. En el mercado de valores cotizan las expectativas de crecimiento, ahora ahogadas por la incertidumbre. Por eso, solo los títulos relacionados con operaciones corporativas y otras circunstancias distintas de la marcha habitual del negocio experimentan revalorizaciones.