Quique y Alfaro, de compañeros en Santander a rivales en Galicia

M. Pichel

CDLUGO

Duelo entre el fino estilista y el central contundente y leñero. Entre Quique Setién y Pablo Alfaro. Rivales mañana en el Ángel Carro, en tierras gallegas, y compañeros, hace más de una década, en Santander. Pues en tierras cántabras coincidieron durante tres temporadas (del 93-94 a la 95-96), las del ocaso de la carrera de Setién, que se retiraría ese último año, y de los albores de del central. Se medirán dos formas diferentes de formar parte del mundo del fútbol cuando vestían de corto. La cuestión es, ¿sus conceptos han variado desde el banquillo?

Los que hayan visto al Lugo esta temporada tienen la respuesta clara: el entrenador rojiblanco, por activa y por pasiva, apela a que la efectividad sólo se debe alcanzar con un estilo alegre y atractivo. «No conozco a fondo su faceta de entrenador», se excusa Setién al inquirirle sobre si las duras trazas de las que hacía gala su oponente se plasman también en sus esquemas tácticos y estratégicos. «Lo que sí está claro es que tratará de inculcarles un punto de agresividad, que es necesaria, y yo también lo hago. Pero si no se hace con inteligencia, no sirve», dice.

Tres años juntos en El Sardinero han servido para que Setién considere a Alfaro «un buen amigo». Eso sí, esta semana no se habrán contado confidencias porque, como dice el preparador del Lugo: «No hace falta hablar todos los días con alguien para ser su amigo».