Messi se convirtió el sábado en el jugador más joven en superar la centena de tantos con el Barça. A sus 22 años, el actual pichichi ha logrado dianas de todos los colores
18 ene 2010 . Actualizado a las 12:23 h.El primero lo marcó dos veces por aquello de Velasco Carballo. Tan disciplinado como fantasista, la repetición fue un calco del primer intento: recibió de Ronaldinho y respondió con un globo perfecto a la media salida de Valbuena. Un par de goles en menos de cinco minutos (uno anulado por fuera de juego inexistente), para abrir una cuenta que el sábado convirtió en centenaria.
Ante el Sevilla, Messi siguió alimentando su leyenda deportiva y se convirtió en el jugador más joven en alcanzar las cien dianas vistiendo la camiseta del Barça. No han pasado cinco años desde aquel debut goleador frente al Albacete. Aquel chaval de 17 primaveras que ese 1 de mayo del 2005 se estrenaba con el queso mecánico tiene hoy 22 y atesora ya una intensa carrera plagada de éxitos individuales y colectivos; de tantos de todos los colores.
MÚLTIPLES RECURSOS
Con ambos pies, la cabeza, de falta, de penalti...
El resumen de los goles que ahora colocan a Messi al frente del Pichichi es también una síntesis de sus virtudes rematadoras. De las catorce dianas que ha logrado en Liga esta campaña, la mayoría han llegado en jugadas culminadas con su pie izquierdo (nueve), pero también ha sumado con la diestra (dos), la cabeza (otro par) y desde el punto de penalti (una). El año pasado incluyó además en su repertorio liguero un gol de falta.
En el resto de competiciones también ha marcado de las maneras más diversas. La prórroga del Mundial de Clubes le brindó incluso la oportunidad de anotar de un modo bastante inusual: fue el pecho de Messi el que dio el título al Barça, después de empujar a la red un centro perfecto de Dani Alves.
EL VALOR DE LOS TANTOS
La utilidad por encima de la belleza
Ese tanto ante el Estudiantes encaja a la perfección entre los que Messi define como sus favoritos. Poco ortodoxo, relativamente fácil de convertir, pero decisivo en la suma títulos. «Me quedo con los goles importantes, los de las finales, más que los goles bonitos. Los importantes son los que más me llenan», declaraba el argentino en Barça TV tras alcanzar el centenar.
No son pocos los ejemplos de estos últimos, quizá encabezados por ese que encajó Van der Sar en la final de Champions entre el Barça y el Manchester United. La Pulga redondeó en Roma un partido perfecto de su equipo. En el minuto 72 anotaba el tanto de la tranquilidad después de que Eto'o hubiera abierto el marcador en el 9. Fue un cabezazo perfecto que pilló a contrapié al portero holandés.
Hubo otros goles que no facilitaron títulos pero tampoco estuvieron faltos de importancia. Casi todos tuvieron al Real Madrid como víctima. En el 2007, Messi siguió la estela de otro de los grandes de la historia culé. Emuló a Romario y logró un hat trick en un clásico espectacular que concluyó con empate a tres.
En la temporada pasada fue el encargado de abrir la cuenta del set que le endosó su equipo al eterno rival en el Bernabéu, en una noche memorable para los aficionados blaugranas.
De entre las dianas más recientes, destacan la lograda de falta directa ante el Dinamo de Kiev, que clasificaba al Barça para octavos de esta edición de la Champions, y las dos conseguidas el sábado ante el Sevilla. Frente a los de Jiménez, además de superar el centenar de tantos en la disciplina culé, el Balón de Oro se quitó la espina de batir a su bestia negra copera: «No estaba obsesionado por el gol en sí, sino por el hecho de hacerle el gol a Palop, ya que en la Copa no lo conseguí».
RECONOCIMIENTO GLOBAL
«Su ambición no parece tener límites»
El portero había provocado las lágrimas de Messi en el vestuario del Sánchez Pizjuán y el argentino pudo sacarse en parte la espinita. Esas ansias por ganar siempre y batir registros que demuestra el joven futbolista volvieron a recibir los elogios de su entrenador.
«Lo que está haciendo Leo es una barbaridad. Con 22 años marcar 101 goles es una pasada. Está capacitado para romper todos los récords si se lo propone. Lo que más nos gusta de él es que su ambición no parece tener nunca límites. Además decir que ya ha marcado 101 goles es una clara demostración que aquí ya hay una trayectoria», presumía Guardiola al terminar el encuentro ante el Sevilla. El técnico del Barça mima a su estrella. Un afecto que el futbolista no recibe en su selección.
CLONES DE LOS DE MARADONA
El Estadio Azteca, el Camp Nou o el Coliseo Alfonso Pérez
El mismo tipo del antiestético acuaplaning sobre el césped del Monumental tras el gol de Palermo a Perú fue una vez el Dios del fútbol. Pese a las piedras que pone Maradona en el camino, Messi es, salvando los excesos, lo más parecido al Pelusa que ha parido Argentina. El rosarino ha demostrado tener facultades para convertirse en sucesor del barrilete cósmico. Para empezar, ha sido capaz de emular los dos tantos que más fama han dado al actual seleccionador de la albiceleste.
Maradona los logró en una misma tarde, la de los cuartos de final del Mundial de México. La víctima fue Inglaterra y el escenario el Estadio Azteca. Messi los clonó por separado, con rivales, campos y competiciones diferentes.
La Mano de Dios con la que Argentina abrió el marcador tuvo su réplica en un derbi liguero ante el Espanyol celebrado en el Camp Nou. La Pulga igualó el encuentro al borde del descanso adelantando su palma a la de Kameni en un balón al que su cabeza no habría dado caza.
El inolvidable tanto que provocó el famoso «¿de qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés?» volvió a verse en Getafe, en un partido de Copa del Rey, con Messi emulando el eslalon perfecto desde el medio campo hasta la portería rival. El gol del Siglo en pies de un jugador centenario.