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Patricia López: «Esta profesión me está ayudando a conocerme mejor»

Es la actriz del momento. La descubrimos en «El guardián invisible», nos conquistó en «La peste» y ahora con «La otra mirada» ha despuntado definitivamente. Pero Patricia quiere más: «Me apetece hacer un personaje decrépito, pasado de todo». Y confiesa: «Me gusta dejarme llevar».

La Voz de Galicia

Dejando que las cosas pasen. Así, sin prisa pero sin pausa, Patricia López Arnaiz (Vitoria, 1981) ha descubierto que lo suyo es la interpretación: «Nunca he tenido una clara vocación. Mi motivación radicaba en formarme. Me interesaba más por el cómo, que por el qué». Pero cuando surgió su oportunidad en la película El guardián invisible no la desaprovechó. «Este oficio es donde me siento más yo, más realizada». Ha rodado con Julio Medem y este verano comenzó a rodar también con Amenábar. Casi nada. Aunque se siente muy afortunada y está feliz, -«estoy en un momento muy dulce»-, confiesa: «Quiero seguir estando despierta, sin la sensación de que se me escapa la vida».

-Eres la chica de moda, de la que todo el mundo habla. Primero, te vimos en «La peste» y ahora en «La otra mirada». ¿Cómo estás?

-Estoy muy contenta y encantada con todo esto que me está pasando. Es una oportunidad increíble. El año pasado fue un buen año, y este va por el mismo camino. No he parado de trabajar en proyectos fantásticos. Estoy aprendiendo muchísimo y eso me entusiasma. Me siento como un niño que absorbe todo lo que le rodea. Estoy en modo esponja. Nuevas herramientas, otros lenguajes. Sobre la repercusión, te diría que mi familia y mis amigos lo están disfrutando casi más que yo. Están felices, y verles entusiasmados es muy bonito. Estoy en un momento fantástico, muy dulce y me siento estupendamente. Tengo que vigilar que el ego no se me dispare. ¡Ja, ja, ja!

-En «La peste» interpretaste a una mujer fuerte pero contenida, y en «La otra mirada», Teresa es una profesora valiente, que dice lo que piensa, pero un tanto impulsiva.

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-Los dos personajes son maravillosos, porque en ambas hay mucha fuerza y son atrevidas para su época, pero lo demuestran de forma diferente. La Teresa de La peste lo hace desde la contención, los silencios y las miradas. En cambio, la maestra es apasionada, rebelde y llama a las cosas por su nombre, aunque la critiquen y la juzguen.

-Y tú, ¿estás más cerca de la Teresa serena y reflexiva o de la maestra valiente y rebelde?

-Todas esas Teresas están en mí, lo que sucede es que he ido cambiando a lo largo de la vida. Viví una época más discreta, con poca empatía, cierto control y más silenciosa. Esa actitud y comportamiento me dio un ritmo más pausado. Pero reconozco que estoy más cerca de la Teresa que habla alto y claro, más expresiva, impulsiva y entusiasta. Aunque creo que el equilibrio entre ambas personalidades sería lo ideal.

-¿Crees que estos últimos trabajos han sido tu trampolín definitivo en tu carrera de actriz?

-Mis personajes en estas series me han dado bastante visibilidad y eso ha provocado que se me tenga en cuenta y claro, me están surgiendo más proyectos y en diferentes medios. La vida me cambió de forma radical cuando rodé El guardián invisible. Dejé mi pueblo y me trasladé a vivir a Madrid y aquí no he parado de encadenar trabajos. No sé el tiempo que va a durar esta racha, pero hoy por hoy estoy muy feliz. Me gusta mi profesión y quiero seguir haciendo cine, televisión y teatro. A ver.

-¿Siempre quisiste ser actriz o la vocación ha ido surgiendo con el tiempo?

-Nunca he tenido una clara vocación. De hecho, ni tenía el objetivo definido de mi destino ni de mi oficio. Por ello, he estado muchos años formándome: haciendo cursos de teatro físico, de voz, de danza. Lo importante para mí siempre ha sido tener tiempo para hacer talleres, para formarme. Mi motivación tenía más que ver con el cómo, más que con el qué. Después, cuando empecé a trabajar en el ámbito audiovisual, empecé a poner en práctica todo lo aprendido. Pero fue cuando hice la película de El guardián invisible cuando descubrí que la interpretación es lo mío. Nunca antes me había planteado la interpretación como mi profesión, pero es donde yo me siento más a gusto y más realizada.

-Y antes, ¿qué hacías? ¿de qué trabajabas?

-Tras hacer la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas, me di cuenta de que ese mundo no me gustaba y decidí estudiar Interpretación. En los últimos años, he estado trabajando en una sala de conciertos donde me ocupaba de la producción y a la vez lo compaginaba con el puesto de monitora en un colegio donde estaba al cuidado de niños. Comencé haciendo teatro y poco a poco me han ido llamando para hacer mis primeros trabajos en cine, los títulos más conocidos fueron La herida y Un otoño en Berlín. Hasta que el pasado año hice El guardián invisible, que me dio a conocer y por el que empezaron a surgirme otros proyectos como la serie La peste.

-¿Con qué te quedas del oficio de actriz?

-Para mí lo más interesante y enriquecedor es el proceso de la atención, la escucha y todo lo que pasa por mí; la manera en que me hace estar en la vida. Con esta profesión me he dado cuenta de que estoy más despierta. Es increíble, porque me está ayudando también a conocerme mejor.

-¿Y qué es lo más duro?

-Los rodajes. Son muy intensos. Conllevan un enorme trabajo y un gran esfuerzo físico y mental. Con el rodaje de La otra mirada estoy durmiendo muy poco, porque el ritmo de trabajo es increíble. Madrugas mucho para ir a grabar, llegas a casa y hay que seguir estudiando las escenas del día siguiente, por lo que estoy descansando poco y voy arrastrando cansancio y sueño… Pero estoy muy contenta y me siento una privilegiada, porque la serie está gustando mucho y tiene mucha calidad. Es un gustazo.

-¿Qué proyectos tienes encima de la mesa?

-En julio empecé el rodaje de la nueva película de Amenábar, Mientras dure la guerra, y estoy muy ilusionada. El reparto es estupendo con Karra Elejalde, Eduard Fernández y Nathalie Poza entre otros. Tiene muy buena pinta. Y después, rodaré la segunda y tercera parte de El guardián invisible. Este año no he parado. He ido encadenando un proyecto con otro, y eso es un lujo. Estoy muy contenta y me siento muy afortunada.

-¿Qué personaje te apetecería abordar ahora?

-Algún personaje decrépito y pasado de todo, estaría genial. Por irme al extremo. Pero también tengo ganas de hacer comedia. Perfiles interesantes, que me hagan progresar y con los que aprenda.

-Estamos en tiempo de vacaciones. ¿Te tira más la playa o la montaña?

-Me gusta perderme en la montaña. Soy de Vitoria y siempre he ido con mi familia al campo y a bañarme al río. Pero reconozco que el mar también me encanta. Vivo en un pueblo y en vacaciones me gusta hacer vida cotidiana. Salir a pasear por el bosque, estar con mi familia y no mirar el reloj.

-¿Con qué disfrutas?

-Me gusta improvisar, dejarme llevar y que vayan sucediendo las cosas. Además, me gusta mucho leer, ir al cine, al teatro y quedar con amigos. También me gusta mucho bailar. He estado yendo durante un tiempo a una sala donde hacía danza contemporánea y fue un descubrimiento maravilloso.

-Para terminar, cuéntanos un sueño profesional y una ilusión personal.

-Un sueño profesional sería participar en una obra de teatro de esas que te abruman, de las que te marcan y dejan huella. Y mi ilusión personal sería seguir siendo yo, estando despierta y viviendo plenamente, sin la sensación de que se me escapa la vida.

Tags: Teatro Alejandro Amenábar Alemania
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