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«Cuando lanzamos el primer satélite no pensamos en llegar a donde estamos»

La Universidad de Vigo introdujo a Galicia en el sector aeroespacial con el XaTcobeo hace solo seis años. Hoy prepara su cuarto envío, que ayudará a combatir incendios

La Voz de Galicia

Cuando el XaTcobeo estaba en la base de lanzamiento de la Guayana Francesa, Fernando Aguado sentía una mezcla de «emoción importante y de nervios lógicos». En cierto sentido los investigadores de la Universidad de Vigo carecían de experiencia en el envío de satélites al espacio. «Teníamos el apoyo del INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial) y seguíamos los estándares de calidad de la ESA (Agencia Aeroespeacial Europea), pero la primera vez puede pasar algo», reconoce el coordinador del proyecto. El vicerrector de Transferencia, José Antonio Vilán, y el rector, Salustiano Mato, siguieron emocionados el lanzamiento en directo desde el campus vigués. «Galicia ya está en órbita», tituló La Voz para contar aquella gesta en el 2012. El picosatélite pesaba 900 gramos y había supuesto una inversión de 1,2 millones de euros.

Entonces, muchos escucharon con escepticismo las palabras del represenatnte del INTA, Santiago Rodríguez, quien auguraba que el XaTcobeo era el germen de una industria aeroespacial gallega. No se equivocó. Desde aquel 13 de febrero del 2012, la actividad de los investigadores vigueses en este sector ha sido imparable. «Estamos en el proceso de crear esa industria. Si fuera un único proyecto, no continuaría la inversión. El año que viene lanzaremos el cuarto satélite», indica Fernando Aguado.

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Esa próxima aventura, bautizada con el nombre de Lume 1, se espera con especial interés, teniendo en cuenta que entre sus funciones figura la de contribuir a lograr una mayor eficacia en la detección temprana de fuego y, por tanto, en la lucha contra los incendios forestales. La actuación, enmarcada dentro del proyecto europeo Fire-RS, combina el uso del satélite con sensores, situados estratégicamente en tierra, y drones. Entre el Xatcobeo y el Lume l, los investigadores vigueses no estuvieron de brazos cruzados. Buena prueba de ello fueron el Humsat D (2013) y el Serpens (2015).

Lo que comenzó como una tecnología incipiente se ha transformado en el desarrollo de satélites pequeños, no solo a nivel formativo, sino para usos científicos y comerciales. «La verdad es que cuando lanzamos el primer satélite no pensamos en llegar a donde estamos ahora. El problema, muchas veces, es que el trabajo del día a día lo que te hace es analizar y ver lo que tienes que ir haciendo. Ves un poco atrás y adviertes que ha sido muy positivo, tanto para la Universidad, como para mí personalmente. Es muy ilusionante», apunta.

La carrera hacia el espacio ha permitido integrar a muchos investigadores de diferentes departamentos y tecnologías en un proyecto transversal multidisciplinar complejo. Esa constancia, a su vez, ha hecho posible que la Universidad de Vigo pueda participar en proyectos complejos, donde se exige una calidad profesional internacional combinada con una buena formación.

La tecnología y metodología adquirida con estos proyectos se utiliza para desarrollar soluciones en empresas como Aistech, que lanzará una constelación de decenas de satélites para la monitorización del tráfico aéreo y para proveer de capacidades de comunicación entre máquinas. Este proceso ha sido fundamental para poder atraer ese tipo de proyectos.

La intención de la Universidad es continuar con el desarrollo de este programa complementando la formación de nuevos técnicos, a los que en poco tiempo se sumarán los ingenieros aeroespaciales que se forman actualmente en el campus de Ourense. «Como universidad es importante tener un programa sostenible de desarrollo de tecnologías. Al mismo tiempo contribuye a apoyar iniciativas de centros tecnológicos y de futuras y potenciales empresas para tener un tejido que sea clave en la sostenibilidad de un área donde la competitividad se basa en conocimiento, no en abaratar el coste por hora del trabajador», indica Aguado.

El investigador reconoce que el hecho de poner a Galicia en el espacio es muy atractivo y visual. «De alguna forma el campo aeroespacial permite dar a conocer este tipo de desarrollo, pero hay otros compañeros investigadores de la Universidad de Vigo que trabajan en campos menos visuales y que son líderes a nivel mundial», añade.

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