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Los buitres acechan al Deportivo

La Voz de Galicia

Cuando parece que nada puede empeorar alrededor del Deportivo, un contratiempo complica todavía más la crudísima realidad del club. Carcomido por las deudas, hundido en la clasificación, abandonado en las gradas y utilizado de una forma infame por una serie de oportunistas que emponzoñaron el ambiente alrededor del equipo durante los últimos meses para crear un clima irrespirable contra los legítimos consejeros de la entidad. Algunos ultras, aspirantes vapuleados en las urnas en mayo como Jesús Martínez Loira y el gran culpable del hundimiento de la entidad, Lendoiro, aprovecharon cada error de Tino Fernández y Paco Zas —que abundaron— y cada desgracia del club para alimentar un autoodio que en nada ayudó a hacer reaccionar al equipo. Los mismos culpables de la crispación, aquellos que enrarecieron el ambiente durante los últimos meses, tratan ahora de colar una idea, la de la unidad alrededor de sus particularísimos intereses, para dar un golpe en la plaza de Pontevedra. En la complicada ecuación para solucionar la grave crisis del club jamás podrá estar Lendoiro, el artífice de los 160 millones de deuda, un personaje sin credibilidad para gobernar el complicado escenario al que se enfrenta el club, tanto en Segunda como en Segunda B, un interlocutor imposible con bancos e inversores, incapacitado desde hace años para gestionar hasta una comunidad de vecinos.

El club necesita una candidatura a la presidencia seria, liderada por un deportivista solvente y con prestigio, un interlocutor válido con Abanca y los acreedores y un líder capaz de conseguir recursos cuanto antes para pelear por unos fichajes en enero que permitan al menos luchar por la posible permanencia en Segunda. La lógica crítica a la deriva del club es imprescindible, pero los insultos, las manifestaciones, las pancartas, las pintadas, las amenazas, las falsedades y la auténtica campaña de desprestigio y amedrentamiento lanzada contra los dos últimos consejos de administración (y ahora, justo ahora, piden unidad), ahuyentan lo que necesita el Deportivo, el desembarco de un candidato serio dispuesto a dejarse tiempo y dinero en reflotar un club centenario. Ojalá el Deportivo quede a salvo de buitres que solo quieren aprovecharse de su hemorragia.

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