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Un triunfo de los que hacen afición

Marí dio el triunfo al Deportivo en el estreno de la temporada en Riazor frente a un Sporting inferior

La Voz de Galicia

Riazor aplaudió esta noche una victoria dulcísima. Más que merecida en el campo, pero solo gestada al final frente a un Sporting en inferioridad por culpa de los repetidos desaciertos en el remate. En el último suspiro Marí selló de cabeza su buen partido con el único remate al que Diego Mariño no llegó, un cabezazo inapelable. Muchos litros de sudor y buenas intenciones le costó al Deportivo llegar a la orilla de estos tres puntos frente a un rival de prestigio y una afición anhelante de alegrías. Puestos a protagonizar un buen arranque en su estadio, ¿por qué no este? Rondando el 60 % de dominio, 17 remates frente a ninguno del rival y la identificación con un grupo de jugadores esforzado y solidario, un equipo de verdad.

Se anunciaba partido grande y remedo de derbi sin presencia de mareona por culpa del retraso en las obras, pero de principio a fin el juego resultó unidireccional sobre la portería visitante. El Dépor protagonizó un fútbol dominante y de posesión. Volcado de principio a fin, le costó fructificar el asedio. Los coruñeses venían de dos empates en tres jornadas y sufrían un buen puñado de ausencias en ataque, donde el debutante Carlos Fernández apenas jugaba su primer partido del verano.

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Así, los coruñeses se afanaron durante todo el partido por derribar el frontón rival, pero el problema fue que en lugar de pico y pala pareció por ratos que solo usaban una cucharilla, tan desacertados que estaban en el remate. El partido respondió de inicio al guion previsto. El Dépor mantenía el control, mientras el Sporting trataba de buscarle las cosquillas por las bandas. Con las trincheras plantadas en el círculo central, las llegadas a las dos áreas se contaron con los dedos de una mano. No hubo ninguna hasta el filo de la media hora. Pedro probó entonces a Mariño tras un saque de córner que tocó en corto con Krohn-Dehli, pero el meta gallego del Sporting no se había dormido.

La acción fue el preámbulo de la que marcó el partido. Esta vez Pedro robó a Cofie y asistió en profundidad a Carlos Fernández, quien fue atropellado cuando se perfilaba para rematar. El penalti fue muy protestado por el equipo asturiano, cuyo defensa barrió todo: balón y jugador. Didier Moreno, debutante en la alienación, lanzó desde los once metros, pero Mariño alcanzó su intención cerca del palo.

Comenzó entonces el recital de Vicente Gómez, que se sacudió la vigilancia de André Sousa y puso la batuta a la posesión local. La segunda parte agudizó el monólogo. Así, Carlos Fernández hizo volar a Mariño y otra vez el delantero sevillano cruzó demasiado el remate cuando la grada ya cantaba el gol. La aparición de Carles Gil, con otro disparo envenenado, y Cartabia dieron al Dépor el plus que necesitaba... hasta que Marí metió la cabeza que el Dépor merecía.

Tags: Deportivo Estadio de Riazor Carles Gil Fede Cartabia
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