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Maksym Koval: «Si la presión te supera, quédate en casa, no seas futbolista»

«Quiero que se me identifique con un jugador que trabaja, no con uno que tiene suerte», dice el portero del Deportivo

La Voz de Galicia

«Cuando Rubén pareció lesionarse y el entrenador me pidió que saliera a ejercitarme y todo el estadio empezó a animarme... Eso fue una locura». Maksym Koval (Zaporiyia, Ucrania, 9 de diciembre de 1992) ya conoce Riazor. Es parte del «sueño» que asegura estar viviendo.

-Lleva una semana aquí ¿Es todo como esperaba?

-Si alguien me hubiera dicho hace un par de años que iba a estar sentado en un banquillo de La Liga, entrenando con el Deportivo, le habría contestado que estaba loco. Estoy muy contento, y un poco nervioso porque aún no controlo cómo va la competición y el club, pero sé que estoy en un gran equipo de España, que me quiere el presidente, el entrenador y el preparador de porteros. Y le tengo que estar agradecido también al presidente del Dynamo por haberme dado la oportunidad.

-Hoy ha vuelto a hacer trabajo extra tras el entrenamiento con el grupo.

-Si quieres mejorar, tienes que trabajar, y es bueno que alguien se quede contigo trabajando un rato más cada vez. Es bueno para mí. Llevo siete años en el fútbol profesional y quiero que se me identifique con un jugador que trabaja, no con uno que tiene suerte. No quiero que se diga, detuvo ese balón porque tuvo suerte, sino que lo hizo porque es bueno. Me gustan los jugadores que trabajan, que si no hay entrenamiento se entrenan en solitario. Si el futbolista entiende eso cuando es joven, le ayuda mucho.

-Y después ayudar a recoger los balones y el equipo. El utillero está encantado con usted.

-Bueno, en Ucrania es lo normal. Nadie deja los balones y se va a la ducha. Es una muestra de respeto hacia los trabajadores del club.

-¿Por qué es portero?

-Ayer leí una entrevista de Buffon en la que decía que cuando eres joven te gusta jugar en el campo, pero luego vas creciendo y te vuelves más estúpido y acabas en la portería. Eso es así. La portería es muy difícil. De pequeño me gustaba correr, era delantero, y después pensé que quizá estaría bien saltar, ser portero, ahora entiendo que quizá cometí un gran error [ríe]. Ser portero exige ser fuerte psicológicamente porque si cometes errores nadie te ayuda. Bueno, a veces sí, pero normalmente, no.

-¿Nunca le puede esa presión?

-Si la presión te supera, quédate en casa, no seas futbolista. Yo amo este juego y si cometo errores, me sirven para mejorar. No soy un robot, quiero mejorar y tengo que superar esos errores, dejarlos en el pasado y trabajar, trabajar, trabajar.

-Pero la suya es una posición especial. Muy solitaria, digamos. La sensación tiene que ser muy diferente a la de cuando jugaba de delantero.

-No te preocupes, le pediré a Manu [Sotelo, preparador de porteros] que te deje venir a entrenar con nosotros y así te das cuenta de las diferencias.

-Mejor que no. ¿Tuvo claro pronto que sería futbolista?

-Empecé con la gimnasia. Fui una semana y me dijeron que necesitaba hacer diez dominadas, pero no pude pasar de seis. Después empecé en natación, pero tampoco acabó de gustarme. Y entonces ya me pasé al fútbol.

-En la 2015-2016 estuvo en el Odense, en Dinamarca, ¿por qué no funcionó?

-Es una larga historia que no quiero recordar. Quienes me mandaron allí no eran profesionales. Prefiero olvidarlo, no hablar de aquel equipo ni del entrenador, no usar malas palabras.

-¿Cómo se define?

-Eso no lo voy a hacer. No soy un entrenador. Solo puedo decir que quiero mejorar cada día.

-Bueno, ¿mejorar en qué?

-Déjame que le pregunte a Manu y mañana te lo cuento.

«Cuando llegué no entendía cómo podíamos estar en la posición en la que estamos»

Koval se considera afortunado por formar parte del Dépor y destaca el método de entrenamiento de Sotelo: «Es muy inteligente, se trabaja todo el tiempo en torno a situaciones de partido».

-¿Cómo acabó aquí?

-Estábamos en Marbella entrenando. Habíamos acabado la sesión y estaba echando la siesta cuando recibí la llamada de mi agente preguntándome si quería jugar en el Deportivo. Le pedí que me diera una hora para llamar a mi mujer y a mi padre. Lo hice y le dije que sí, que me iba. No fue fácil porque el Dépor y el Dynamo cambiaron varias veces de opinión, pero finalmente se hizo y estoy muy agradecido.

-Vio el Dépor-Levante desde el banquillo. ¿Qué le pareció?

-El partido fue una locura. La Liga es algo increíble. La gente, las cámaras... Como un sueño. En Ucrania el campeonato no es así, aunque espero que ahora que la guerra ha terminado la gente empiece a volver a los estadios.

-¿Cree que el equipo tiene nivel cómo para arreglar su situación?

-Cuando llegué no entendía cómo podíamos estar en la posición en la que estamos. Tenemos muy buenos jugadores, club, todo. El Dépor necesita estar entre los diez mejores, quizá en el top seis.

-¿La del idioma no es una barrera demasiado grande?

-Voy aprendiendo. Cuando acabe la entrevista te podré decir «hasta luego» para despedirme.

-¿Por qué dejó de ser titular en el Dynamo a partir de octubre?

-No quiero decir nada malo del entrenador. Es un buen entrenador e incluso me dio la capitanía. Me alegro de haber trabajado con él, pero a veces... Bueno, no sé qué decir. Pregúntale a él.

-Ok. Listos entonces.

-Muy bien. «Hasta luego».

Etiquetas: Deportivo Maksym Koval