La Voz de Galicia

Las escuelas católicas de Santiago apuestan por una educación adaptada a las necesidades de cada alumno

Santiago

Pilar miguel santiago / la voz

En estos centros se matriculan niños de diversas religiones, lo que contribuye a profundizar en la pluralidad de la sociedad

25 Feb 2022. Actualizado a las 23:56 h.

Los diez colegios concertados y católicos de Santiago tienen, al igual que el resto de los centros educativos de la ciudad, abierto su plazo de matrícula para el próximo curso, y desde la organización de escuelas católicas se destacan las características que diferencian la educación impartida en estos centros. En Santiago, estos son: La Salle, Seminario Menor, Compañía de María, con todos los niveles de enseñanza; Juventud, Inmaculada, San Jorge, Casa do Neno, de Infantil y Primaria; y Os Remedios, Divino Maestro y Cluny, infantil, primaria y ESO. Cursan estudios unos 10.000 alumnos en estos colegios.

«En nuestros centros se apuesta por la educación individualizada y personalizada», apunta Juana Otero Torres, secretaria autonómica de Escolas Católicas Galicia, de manera que «se pueda dar respuesta a las necesidades de cada uno. Nos preocupa su aprendizaje académico, pero resulta fundamental que crezcan en todos los ámbitos. Las familias siguen confiando en nosotros, por nuestra educación integral». Otero destaca el hecho de que la enseñanza concertada, y más concretamente la de los centros católicos, «educa en valores; nosotros lo hacíamos antes de que empezara a hablarse de educación en valores, porque los valores religiosos es de donde beben los valores democráticos».

Lejos de pensar que en los colegios católicos solo se matriculan familias de esta religión, Juana Otero asegura que «hay niños de todas las religiones, algo que es una ventaja para nosotros, porque contribuye a la idea de educación en igualdad en una sociedad plural».

La responsable de las escuelas católicas considera que hay ideas incorrectas a la hora de hablar sobre la enseñanza concertada. Una de las que más daño hace es la «creencia de que recibimos gran cantidad de dinero de la Administración. Nuestras familias se quedan sin ayudas al comedor, al bus y actividades extraescolares, y nosotros recibimos una cantidad por aula y por concepto de gastos complementarios que no cubre ni de lejos los gastos». Por otro lado, «no percibimos nada por los orientadores, pero nuestros alumnos reciben esta atención con cargo al centro, y no es cierto que «queden fuera los niños de educación especial, en los concertados hay 592 frente a 560 de la pública, según los datos de la consellería».

En los primeros meses de la pandemia, Otero Torres considera que sus centros dieron una respuesta educativa más rápida, porque «ya teníamos mucho andado en las nuevas tecnologías; todo es mejorable, pero la diferencia fue sustancial».


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